Según recoge el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido acceso , el acusado, a lo largo de su relación con la víctima, que era su pareja, la trataba, particularmente desde el año 2013, cuando formalizaron dicha relación como pareja de hecho, con desprecio hacia su pareja sentimental y creando un clima continuado de violencia en el domicilio común.

Un maltrato de forma reiterada y con ánimo de menoscabar la integridad física y psíquica de la mujer. El acusado mantenía un comportamiento despreciativo hacía su pareja, y propició un clima de sumisión y anulación de la misma.

A ella se dirigía con frases como “inútil, no vales para nada, todo lo que tienes es gracias a mi” o “¿para qué te pintas tanto que pareces una puta?”. También era habitual que el acusado registrara el móvil de la mujer y leyera sus mensajes o, si ésta tardaba en responderle a sus llamadas, le inquiriera acerca de con quien estaba hablando, acusándola de estar con otros hombres.

De igual modo, el acusado le decía de forma habitual, “que sabía que vivía en Brasil y que si lo dejaba iba a ir a buscarla” y que “si lo denunciaba su situación en España iba a cambiar y no le iban a renovar el permiso”.

La semana anterior a la interposición de la denuncia, con ánimo de amedrentarla, el acusado al enterarse del propósito de su pareja, que quería separarse de él, le dijo: “sólo hay una manera de separase que es verla muerta” añadiendo “que no se preocupara que cuando se muriera la mandaba a Brasil”, haciendo referencia a los deseos que ella ha tenido siempre de volver a Brasil.

Asimismo, la mujer fue víctima de varios episodios de violencia física. Uno de ellos, en la Feria de Albacete, cuando la mujer regresó uno de esos días al domicilio, el acusado, celoso, inició una discusión y le propinó una bofetada cerca del oído.

Otro día, en otra discusión por causas no aclaradas, la cogió del pelo, golpeándole la cabeza contra la pared del baño, para después ponerle la mano en el cuello y llamarla “perra”, y un tercer episodio que recoge el escrito del Fiscal se originó porque el acusado le recriminó que usara el móvil en la cama, y le dio otra bofetada, que le causó una herida en el labio.