El Teatro Palenque de Talavera de la Reina acoge el próximo 3 de diciembre la representación de ‘La Escuela de la desobediencia’, una dramaturgia de Paco Bezerra realizada a partir de las novelas dialogadas ‘L’école des filles au La philosophie des dames’, atribuido a e I Ragiomenti, de Pietro Aretino.

“Este montaje bebe de estos dos textos anteriores para, en su adaptación dramática, seguir reflexionando siglos más tarde sobre la evolución del ideario moral femenino; la categoría humana de aquellos que siguen encargados de nuestra educación; o las enseñanzas que se prefieren a las chicas para que cumplan con la función social que les corresponde”, asegura Bezerra.

Esta producción de Andrea D’odorico y está protagonizada por las actrices y , en los papeles de Fanchón y Susanne respectivamente, y cuenta con la dirección de , quien explica que “para mí es emocionante pensar que Susanne y Fanchón van a ser encarnadas para mostrar que la mujer ha sentido, siente y sentirá placer sexual con la misma intensidad que el hombre”.

SIPNOSIS

Susanne, tras visitar a la hija de un pariente, que acaba de ingresar como monja en un convento cercano, cambia de rumbo y acude veloz a hablar con su prima Fanchon al enterarse de la existencia de un plan destinado a que ella también se ponga los hábitos.

A través de la curiosidad, el deseo y el placer carnal, Susanne incitará a su joven prima a despertar sexualmente para, de esta forma, poder decidir el mejor de los caminos a escoger, teniendo en cuenta los únicos estados a los que la mujer de la época podía aspirar: casarse con un hombre por su padre, meterse a monja o hacerse cortesana.

Ante la resistencia de Fanchon a creer en las palabras de su prima, Susanne decide invitarla a “matricularse” en una singular escuela, portátil, clandestina y ambulante, donde ella misma es la profesora y en la que, según dice, aprenderá a desaprender todo lo que le han enseñado hasta el momento para volver a aprenderlo todo de nuevo por sí misma: la escuela de la desobediencia.

De esta forma, y antes de que la terminen obligando a ingresar en el convento —si es que el plan familiar acaba surtiendo efecto—, Fanchon va, poco a poco, pasando de lección en lección mientras descubre los verdaderos intereses de la educación femenina, a la par que satisface su intelecto y su propio deseo sexual hasta convertirse, sorprendentemente para la época, en una mujer libre.