El trabajo, desarrollado por investigadores, además de la instalación vallesana, de la , el Sincrotrón de Grenoble (Francia) y el , ha consistido en fabrica nanopartículas poliméricas para liberar al fármaco de forma controlada, según ha informado el Sincrotrón Alba este miércoles en un comunicado.

La luz del equipamiento, la dispersión de Rayos X de bajo y alto ángulo, ha servido para comparar la estructura del polímero “en crudo” y en forma de nanopartículas para saber si el producto mantenía sus propiedades y así ha sido.

Asimismo, la investigación ha demostrado que el polímero es biodegradable, no tóxico y compatible con la sangre, aunque el especialista de la La Mancha, , ha apuntado que “el siguiente paso es probar otros compuestos y testar la efectividad de éste utilizando modelos in vivo”.

Las nanopartículas, que son de entre uno y 100 nanómetros de tamaño, tienen el potencial de revolucionar el mundo de la medicina, ya que sus características las hacen ideales para encapsular fármacos alargando el tiempo de degradación de éstos en el interior del organismo, y ayudando a transportarlos únicamente a las zonas de interés, disminuyendo la toxicidad y los efectos secundarios.