La muestra se compone de 120 piezas procedentes de diversos países del continente africano, creaciones de artesanos que, en su mayor parte, tienen como objetivo transmitir un mensaje y dar una serie de señales que el espectador debe interpretar durante su visita.

Todos estos elementos, de casi una treintena de etnias y 19 países distintos, se muestran en la exposición con sus representaciones simbólicas, su funcionalidad y mensajes, sorprendentes si se ahonda en el concepto que reflejan del orden, la justicia y el respeto al prójimo, según ha informado la Junta en nota de prensa.

Con esta exposición se pretende hacer comprender los conceptos y valores con los que el hombre africano deambula en su vida cotidiana. Este conjunto es, en cada una de estas piezas, una narración visual sobre sus creencias, conocimiento, referencias morales, conceptos sociales y tradición.

La exposición es el escaparate de una sociedad que, al no utilizar la escritura, deja en su cultura material una peculiar manera de contar su historia, de ahí el título de la muestra: de ahí que si se pierde una de las piezas se pierde un libro único, un incunable. Una expresión artística que ha servido de inspiración a artistas contemporáneos occidentales.

La totalidad de la colección expuesta es propiedad de , uno de los mayores coleccionistas de escultura, máscaras y utensilios de casi todas las culturas africanas, cuya colección está integrada por más de 4.000 piezas.

‘EL GRECO DESPUÉS DEL GRECO’

Coincidiendo con esta inauguración, abrirá también sus puertas al público la exposición ‘El Greco después del Greco’, que estará ubicada en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de Guadalajara.

Esta exposición itinerante se integra en el programa de actividades programadas por el Gobierno que preside Maria Dolores de Cospedal para conmemorar el IV Centenario del fallecimiento del artista cretense a lo largo del 2014. Con un carácter marcadamente didáctico, pretende acercar a los castellano-manchegos la figura del genial artista.

La muestra está integrada por una treintena de obras del artista alemán , nacido en , ciudad próxima a Düsseldorf, quien desde principios del siglo XX se dedicó a estudiar y copiar a los grandes maestros de la pintura en distintos museos europeos. Viajó por distintos países europeos, entre ellos , y España completando su formación pictórica.

Su primer contacto con El Greco se produjo acabada ya la primera Guerra Mundial, cautivado por su magistral uso del color y su expresionismo, así como su peculiar forma de interpretar la figura humana, aunque no llegaría a España hasta 1928. Poco después retornaría a Toledo —1932 y 1933— donde se dejó arrastrar por el magnetismo del pintor cretense, copiando un gran número de sus obras.

Como todo artista, August Bresgen deseaba exponer sus copias en Toledo, proyecto que no pudo llegar a ver personalmente realizado. Su hijo, , donó —una vez desaparecido el autor— 18 copias de obras del Greco a la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, que quedaron depositadas en el Museo de de Toledo en 2008.

Otra parte de esta exposición está dedicada a otra faceta de August Bresgen, la de paisajista, ya que dedicó buena parte de su estancia en nuestra región para reflejar el paisaje y las costumbres de nuestras gentes en el primer tercio del siglo XX.