Ferecam ha manifestado que exigirá al Gobierno regional “una defensa de nuestras superficies de regadío y demandas de agua contempladas en los planes hidrológicos tan firme como la que hacen de los suyos nuestras regiones vecinas, trabajando por consolidar unas dotaciones adecuadas en todo nuestro territorio” y ello además “sin renunciar a ninguna herramienta de gestión para ello, como pueden ser los trasvases que se pudieran contemplar en el Plan Hidrológico Nacional”, según ha informado la Federación en un comunicado.

Además, ha subrayado que el agua “es un bien de dominio público y corresponde a la su gestión”, aunque ha recordado que Castilla-La Mancha tiene presencia en siete demarcaciones hidrográficas, lamentando que la Administración regional “dispone de tan escasos medios para tan compleja tarea” y pidiendo a la Junta que “la creación y dotación de una estructura funcionarial suficiente, estable en el tiempo y técnicamente preparada para esta labor”.

En cuanto a los planes hidrológicos en vigor, desde Ferecam han señalado que “han satisfecho las necesidades que con respecto al uso para regadíos se han planteado hasta ahora”. “Las Sentencias del a los recursos que han sido interpuestos, no han cambiado esa situación: no han reconocido ningún tipo de prioridad a las cuencas cedentes sobre sus aguas y han venido a establecer que depende de una decidida acción política desde esta región y un trabajo constante y participativo en busca de consensos en los procesos de Planificación el que se cambie lo establecido en esos planes”, ha añadido.

TRASVASE

Respecto al Trasvase Tajo-Segura, la Federación ha considerado que es “un tema sometido a competencia estatal” pero que 2ha llegado el momento de cambiar las reglas de explotación de esta infraestructura”. “A través de un Plan Hidrológico Nacional, se deben considerar tanto los caudales ecológicos que se establezcan sobre la Cuenca del Tajo, como la posibilidad de establecer una lámina de agua estable en los embalses de cabecera que permita también una garantía de desarrollo turístico al entorno de los pueblos ribereños, pero también, una vez atendidas las demandas de usos de la cuenca del Tajo, es una necesidad aportar sus excedentes para la garantía de las demandas de regadío que no puedan ser cubiertas en el territorio en las cuencas del Guadiana, Júcar y Segura, por donde transcurre el acueducto, por sus planes hidrológicos”, ha afirmado.

Además, ha pedido que se tengan en cuenta la incorporación a los Planes de cuenca del Segura y del Júcar de nuevos recursos procedentes de reutilización y desalación que pueden sustituir parte de los volúmenes comprometidos ahora desde el Tajo, “en el ánimo de no perjudicar a los regantes de otros territorios en mantener los usos que legalmente hayan establecido”.