El chef toledano Pepe Rodríguez, jurado de Masterchef, ha avanzado que en la final de este miércoles, que se emitirá en La 1 de Televisión Española y de la que saldrá el segundo ganador de este concurso, ofrecerá un “duelo muy bonito y titánico” entre los dos finalistas, y .

En una entrevista con Europa Press, Pepe Rodríguez ha asegurado que esta final tan igualada se debe a la “gran evolución” que han tenido ambos concursantes desde que entraron al programa. “Veremos dos caracteres diferentes, dos formas de tener mano en la cocina diferentes; por un lado Mateo, con rigor, constancia y aprender minuto a miunto; y por otro Vicky, con una intuición innata y con ese pellizco que se necesita en la cocina”, ha señalado.

El chef ha definido a Mateo, el concursante más joven de esta edición con solo 20 años, como un cocinero “más constante”, mientras que su adversaria en la final “es un terremoto, y aunque ha sido muy regular ha tenido altibajos psicológicamente”. “Ella es más de impulsos, le falta contar hasta diez antes de reaccionar”.

En este sentido, ha manifestado que en la cocina “hay que tener la cabeza fría”, incidiendo en que este programa “intenta simular el trabajo profesional en una cocina” y “cuando tienes que sacar en un restaurante 30 menús degustación, un camarero se te despista y un cliente te quiere cambiar tres platos, vives un momento de tensión y, o tienes la mente muy clara o puedes montar un cisco de cuidado”, ha indicado.

Para Rodríguez ha apuntado que ambos finalistas han tenido una “gran evolución” y por ese motivo se han plantado en la final, y ha recordado que en Masterchef “no gana el que mejor cocina, sino el que más aprende”.

En este sentido, ha aclarado que si fuera un concurso para encontrar al mejor cocinero “se haría un solo programa” y se premiaría al mejor plato. Así, se ha referido a la tarta de limón que la finalista Vicky hizo en el primer programa. “Era perfecta. Si buscáramos al mejor habríamos parado la grabación y le habríamos dado el premio”.

SOBRE LA EXPULSIÓN DE EMIL

El chef toledano se ha referido a la expulsión del concursante Emil, uno de los favoritos para hacerse con el galardón, en el último programa, convencido de que “tiene talento y mano” pero también de que no ha evolucionado tanto como otros concursantes. “Entró siendo un cocinero de 6, y se ha ido siendo de 6,5”, ha manifestado Rodríguez.

El miembro del jurado también ha hecho referencia al ganador de la primera edición, , “que tras ganar ha hecho un curso en Cordon Bleu que es muy duro, de todo un año”. En este punto, ha subrayado que el público “a veces piensa que es un curso de cocinita, pero qué va, exigen estudiar, practicar, y ha sido una prueba fuerte para él, que se ha formado y que ya tiene el mundo de la cocina abierto”.

Sobre si el formato tendrá una tercera edición, ha indicado que “los números han sido muy buenos” en cuando a audiencia, pero “la tele a veces es rara e impredecible”. “Lo que sí es seguro es que habrá Masterchef Junior. Empezamos a grabar en septiembre y ya estamos con los castings”.

MÁS DURO”

Pepe Rodríguez ha reconocido que su compañero en el jurado ha estado “especialmente duro” en esta edición, “aunque ha sido sin quererlo”.

“Yo me tomo las cosas con más cintura y él no, ha estado más duro. Al final de alguna valoración le decía: ‘Jordi, te has calentado’, y él lo reconocía”, ha dicho Rodríguez, que en todo caso ha subrayado que el comportamiento de los concursantes de este año “ha sido algo más frívolo”.

Sobre su forma de llevarse la comida a la boca durante las catas, ha asegurado que no lo “exagera” por contrato. “No veo que nadie le diga a Samantha o a Jordi que comen como dos pijos. Yo no sabría comer así. Como así porque para comerte una sopa en un atril, o va rápido o no hay manera”, ha indicado entre risas.