Con motivo del inicio de la campaña de incendios forestales de 2019, el fiscal de medio ambiente y urbanismo, , ha enviado un oficio a los delegados provinciales en el que les recomienda “mantener sin variación” las pautas de actuación que se realizan desde 2005 a la visa de los “positivos resultados obtenidos” hasta el presente.

Con esta comunicación el objetivo del fiscal es hacer conocer a los responsables de puntos negros, ya sean administraciones, empresas o particulares, la existencia de ese punto con alto riesgo para que adopten las medidas procedentes para evitar los incendios forestales.

En general, la Fiscalía destaca que en 2018 respecto a 2017 se han observado “resultados más favorables a nivel global” y destaca en concreto el “apreciable” descenso en el número de vertederos y áreas recreativas, frente al caso de líneas eléctricas con alto riesgo de incendio forestal que han aumentado, aunque “de forma prácticamente inapreciable”, con una línea eléctrica más.

En concreto, el oficio y datos a los que ha tenido acceso Europa Press, ha detectado un total de 499 vertederos de los que 118 presentan alto riesgo de incendios y 212 con riesgo medio, lo que supone una reducción de 35 vertederos con alto riesgo desde 2017 a 2018, es decir del 22,88 por ciento. Precisamente, en dos de ellos se originaron sendos fuegos.

Las comunidades autónomas con más vertederos con alto riesgo de incendio son, a la cabeza (44), seguida por y (25) y Castilla-La Mancha (23).

Los datos de la Fiscalía apuntan que hay más vertederos con alto riesgo de incendio forestal en , y , con una instalación más, mientras en el resto de comunidades autónomas han descendido, especialmente en la Comunidad Valenciana, que tenía diez en 2017 y los ha reducido a cero en 2018; Andalucía, Castilla y León, Región de y . Sin embargo, en términos generales se mantiene la cifra o se ha registrado un leve descenso.

Por otro lado, el análisis de la Fiscalía incluye también a las áreas recreativas, donde se “exige un correcto uso y disfrute y una estricta obediencia en las restricciones de hogueras y barbacoas” y sobre las que llama a ejercer una “especial atención” en verano.

La contabilidad de la Fiscalía ha censado un total de 1.395 áreas recreativas en España con potencial riesgo, de las que 469 tiene alto riego de incendio y otras 463 presentan riesgo medio de incendios. Si bien, de estas, se originó un incendio en una de ellas.

Respecto al año pasado, aumentaron entre 2017 y 2018 en Andalucía, de 118 a 133; en Castilla-La Mancha, de 73 a 78 y Galicia, de 5 a 13. Por el contrario, descendieron en Cantabria, que paso de 6 a cero en el último año; Castilla y León, que contaba con 146 a 110 en 2018; Comunidad Valenciana, que ha reducido de 17 a 9 y Extremadura, que pasó de 77 a 61 en el último año.

En general, a pesar del aumento en tres comunidades, la Fiscalía valora que el número de áreas recreativas con alto riesgo de incendio forestal ha disminuido a nivel global.

Además, también descendieron en un 9,28 por ciento las áreas recreativas con alto riesgo de incendio forestal, ya que han pasado de 517 en 2017 a 469 en 2018.

Por otro lado, la Fiscalía que dirige Vercher advierte también a los fiscales delegados de medio ambiente del “importante punto de atención y vigilancia” que requiere el mantenimiento y buen estado de las líneas eléctricas especialmente en verano por el “estrés hídrico” estacional y el aumento del consumo eléctrico para la refrigeración.

De hecho, apunta que se ha detectado un “levísimo” incremento, de una línea eléctrica más con alto riesgo de incendio forestal y precisa el “dispar” resultado entre varias comunidades autónomas ya que Andalucía redujo el número de tendidos con alto riesgo de 38 en 2017 a 34 en 2018, frente a Castilla-La Mancha, donde por el contrario, se ha pasado de 1 en 2017 a 4 en 2018.

Todos estos puntos con posibilidad de riesgo de incendio se han contabilizado por la Guardia Civil en las distintas provincias que, a su vez, ha indicado la localización exacta para que ahora los fiscales puedan notificar a las administraciones, empresas o particulares su existencia y así, estos puedan adoptar las medida necesarias de prevención.

Por otro lado, el fiscal Antonio Vercher recuerda que como se acordó en la reunión anual de fiscales de 2019 “procede a acentuar la vigilancia” por parte de los fiscales a los consistorios que tienen obligación de contar con planes de prevención de incendios, especialmente en los municipios donde los incendios son más frecuentes.

En esa línea recuerda que en verano de 2018 se inició un plan de investigación en 151 poblaciones de cinco comunidades autónomas en la que había riesgo de fuegos y se habían producido incendios forestales de manera recurrente anteriormente, para ver si estos tenían o no plan y si estos estaban debidamente actualizados.

De ese modo, Vercher observa a los fiscales que ve “conveniente que” en los supuestos de grandes incendios hagan las averiguaciones necesarias para saber si estos planes existen y, en caso de que no se hayan aprobado, analicen si precisamente esta carencia ha podido tener relación con la incidencia del incendio.

Por último, recuerda que según la Instrucción 9/2005, la Fiscalía colaborará con las administración en una cooperación que se extenderá si fuera necesario a observar e interpretar las medidas de precaución legales.

En lo que va de 2018 se ha logrado la investigación de 281 personas y se ha detenido a 31, lo que suma un total de 312 personas, una cifra muy inferior a los 55l con 67 detenidos y 488 investigados del año anterior. Cabe recordad que en el año pasado, 2018, fue el ejercicio con menor número de incendios y de superficie quemada del último decenio.

Sin embargo, en los cuatro primeros meses de 2019 ya han ardido algo más de 32.000 hectáreas, lo que supone un repunte respecto a años anteriores, según datos del , .

Precisamente, este jueves se ha reunido el Comité Estatal de Coordinación de Incendios (CECO) que coordina el para poner en marcha la campaña de este año y en el transcurso de la misma se admitió este repunte a consecuencia de un invierno seco y caluroso.