“Esto, junto con el estrés, la falta de preparación previa y un estado de salud no acorde con el esfuerzo físico que se va a realizar, son factores que pueden influir en la aparición de lesiones, como esguinces de rodilla o tobillo, lumbalgias, hernias o incluso roturas de menisco por el gran esfuerzo físico en poco tiempo y, en muchos casos, una mala distribución del peso bajo el paso”, advierten los fisioterapeutas sobre

Para evitar que esto ocurra, aconsejan a los costaleros que durante la marcha mantengan la cabeza erguida y la mirada al frente para prevenir posibles lesiones en el cuello, así como para contraer la musculatura abdominal y lumbar y mantener una postura correcta. En este sentido, inciden en que la pisada debe realizarse con toda la planta del pie, sin flexionar del todo las articulaciones de la muñeca y el codo. También recuerdan la importancia de utilizar medidas de protección como las fajas o los vendajes sobre aquellas partes más susceptibles de sufrir lesiones.

Por último, tras la procesión, recomiendan, de la misma forma que se hace en otro tipo de deportes, parar lentamente y realizar ejercicios de estiramiento, así como seguir moviéndose a un ritmo más lento para enfriar los músculos progresivamente y evitar la aparición de posibles dolencias o complicaciones.