El presidente de -La Mancha, , ha convocado hoy a los empresarios, las organizaciones agrarias, los sindicatos y las comunidades de regantes de la región a un “acuerdo social importante” en la defensa del agua, “para que den ejemplo a la clase política de que aquí, la mayoría tenemos muy claro de qué va esto”, un pacto que desearía que fuese una realidad a lo largo de 2018.

Por otro lado, el presidente castellano-manchego ha vuelto a pedir que las desalinizadoras de agua del Levante -en las que se han invertido 600 millones de euros- empiecen a funcionar a pleno rendimiento, de tal manera que el agua del Trasvase Tajo-Segura se convierta en algo “innecesario e inútil”, y que se use sólo “en caso de extrema necesidad y tras agotar otras soluciones”.

Según sus propias palabras, la situación actual que vive la región, “donde no damos el agua, sino que se la llevan forzosamente”, debe ir cambiando y a la mayor brevedad posible, “porque no salen las cuentas desde el punto de vista hidráulico”. Por ello, y tras insistir en la necesidad de que se aplique “a rajatabla” la normativa europea, ha vuelto a reclamar un acuerdo nacional del agua, y ha mostrado su disposición a buscarlo con las comunidades vecinas, ya que somos una de las Comunidades Autónomas más afectadas por la mala gestión del agua.

Tras insistir en que se considera “no trasvasista por coherencia”, y recordar que Castilla-La Mancha está “por debajo de la media” en cuanto a superficie total de regadío, con un 13 por ciento frente al “22 por ciento de media en España, el 44 por ciento en la Comunidad Valenciana o el 40 por ciento en ”, ha señalado que somos la segunda región que más regadío por goteo usa de toda España donde, por otro lado, “existen enormes desequilibrios” en la gestión hídrica.

Federación de regantes en Castilla-La Mancha

Asimismo, García-Page ha hecho un llamamiento a las organizaciones de regantes para que “den un paso adelante” en el objetivo de crear una federación de regantes regional, y ha mostrado su “envida sana” hacia otras regiones donde “se dejan los elementos partidistas de lado y se fabrica con relativa facilidad una unidad política que aquí no tenemos” en torno al agua.

En este sentido, se ha mostrado dispuesto a ayudar con subvenciones a esta futura federación que supondría el “brazo civil” en una pelea en la que Castilla-La Mancha “se juega mucho”, y ha pedido que se organicen “con mentalidad regional”.

También se ha referido a las Confederaciones Hidrográficas, a las que ha considerado que “habría que darles la vuelta” y revisar algunos aspectos, porque en ellas existe un “un cruce de intereses permanente”.

Apoyo al sector agroalimentario, orgullo de esta región

García-Page ha resaltado hoy la importancia del sector agroalimentario en la región, donde se producen “los mayores elementos de modernización empresarial e inversiones de eficacia”. Asimismo, ha asegurado que se está generando cada vez más empleo en este sector, al que ya se han incorporado más de dos mil jóvenes con ayudas públicas, motivo por el cual ha mostrado su orgullo por las expectativas y el futuro “de nuestro campo y de quienes lo trabajan”, que contribuyen además a que se fije la población en el medio rural.

Por último, ha recordado que el sector agroalimentario resultó clave en los buenos datos de exportaciones que registró la región el pasado año, “cuando batimos el récord”. Las exportaciones agroalimentarias supusieron en 2017 un total de 2.460 millones de euros, lo que se traduce en un 34,8 por ciento del total exportado el pasado año -más de 7.000 millones de euros- y un 9,4 por ciento más que el año anterior.