En Albacete, ATTAC cuenta con unos 30 socios y socias que se reúnen periódicamente para abordar no sólo realidades globales, sino también locales. El Coordinador del Consejo Científico de esta Asociación con carácter mundial, (quien, además, es profesor de Economía Aplicada en la ), nos saluda asegurándonos que vivimos una época en la que “abundan las actividades y la vida social, porque interesa juntarse con la gente para ver cómo abordar tantas y tantas cosas que están sucediendo”. Quizá por esas ansias de analizar (y, sobre todo, de dialogar) sea mucha la gente que, sabemos, desde distintos ámbitos y condiciones, acude a López Sanz de vez en cuando para preguntarle sobre determinadas cuestiones del ámbito financiero.

Las dudas de los ahorradores

Comienza ya muy sincero López Sanz admitiendo que, eso de guardar los ahorros debajo del colchón que, hace unos años, habría servido para tachar a cualquiera de atrasado, “hoy en día (con todos mis respetos) es una opción a contemplar, sin ningún tipo de duda ni de sorna porque, desgraciadamente, estamos viendo que, dentro del sistema financiero, lo que ha proliferado últimamente son las estafas. La opción de guardar los ahorros debajo de un ladrillo o del colchón, es para defenderse frente a un sistema que no ha sido capaz de garantizar la estabilidad de ahorradores y ahorradoras”.

El Coordinador del Consejo Científico de ATTAC explica que las instituciones y organismos que deberían velar para que el sistema financiero llevase a cabo prácticas razonables con riesgo moderado y que, en definitiva, pudiese garantizar los ahorros de la gente, “no lo han hecho”, asegura: “Vemos cómo el , la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el Banco Central Europeo… han mirado hacia otro lado cuando determinadas entidades estaban colocando muchos activos de alto riesgo a la gente. Todo el asunto de las preferentes, de las obligaciones subordinadas… eran maneras de salvar a las entidades financieras a costa de arruinar a los ahorradores pequeños. Eso ha sido permitido por quien tenía que velar para impedirlo, y nos hemos dado cuenta de que todo el sistema financiero está absolutamente podrido, sin que se haya velado por generar confianza en él”.

El corralito español

Gregorio López se remonta al pasado reciente para hablarnos del término ”corralito”. Nos retrotraemos hasta 2001, en Argentina (que dio nombre a todo esto), y volvemos a detenernos hace pocos meses cuando, en Chipre, la gente dejó de poder acceder temporalmente a sus depósitos (con la pérdida incluso de una parte del capital de los ahorradores de mayor nivel). Nuestro país tiene, según el Coordinador del Consejo Científico de ATTAC, una realidad paralela: “El corralito ya lo tenemos en España y son las preferentes. A esas personas se les ofreció un producto financiero bajo el señuelo de una muy elevada rentabilidad y, luego, se dieron cuenta de que no era un depósito a plazo como les vendieron”.

López Sanz explica que, lo de las preferentes, fue la manera en la que las entidades financieras (“que estaban pasando serios apuros y al borde de la quiebra, necesitando no sólo engañar a sus clientes, sino también dinero público para sanear sus cuentas”) hicieron operaciones para captar liquidez y llevarla a la partida de capital. Todo a raíz de que se solicitase que los ratios de solvencia de las entidades financieras, aumentasen (algo a conseguir, por ejemplo, incrementando el capital social de las entidades): “En el caso de los bancos, eso pasaba por conseguir nuevos accionistas pero, en el caso de las cajas de ahorros (al no existir estos), la fórmula legal pasaba por lograr depositantes a través de las participaciones preferentes”. La otra parte del denominador del ratio de solvencia, responde a los créditos: “Todo el mundo sabe que no se conceden créditos y, si se conceden, es a unos tipos de interés totalmente prohibitivos. Con lo cual, las entidades han hecho esas dos operaciones: captar capital social y reducir créditos y, así, están consiguiendo mejorar un poquito su solvencia (a costa de que la economía esté absolutamente frenada por el tema de la financiación)”, asegura.

La captación de capital en los bancos (como sociedades anónimas que son) fue posible a través de emisión de capital, punto en el que Gregorio López nos recuerda el caso Bankia , “otro desastre en el que, cualquier persona con liquidez, podía comprar acciones de Bankia mejorando la situación del banco pero que, conforme ha pasado el tiempo, ha visto cómo esas acciones se han venido abajo y han supuesto una absoluta pérdida para los inversores”. En las cajas de ahorros, la situación era distinta y se emitieron las participaciones preferentes “como si fuera un depósito a plazo cuando, en realidad, era una inversión al capital de la empresa. Ahora, la solución que se da a esos inversores es transformar en acciones esas participaciones preferentes que no tienen posibilidades de liquidez (es decir, de venderse en un mercado para recuperar el dinero) pero, las acciones de los bancos que han salido de las antiguas cajas de ahorro, están en la misma situación”, afirma López Sanz.

El Coordinador del Consejo Científico de ATTAC detalla que, el arbitraje creado, va a suponer pérdidas muy cuantiosas para todas las personas que compraron preferentes: “Quienes adquirieron este tipo de activos son, casi siempre, personas mayores, con bajos conocimientos en materia financiera, muy fáciles de engañar y, desgraciadamente, eso fue permitido por el Banco de España y por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, porque eran activos de muy elevado riesgo sin posibilidad de recuperar liquidez. Las autoridades permitieron eso; se lanzó el producto como cualquier cosa; los empleados y empleadas de las entidades financieras (sobre todo los de mayor rango) hacieron una labor fortísima de captación de clientes con la ventaja de que, cuando tradicionalmente uno en su banco no ha tenido problemas, se fía de lo que le dice el director o directora y, desgraciadamente ahora, en muchas de estas ocasiones, fiarse de lo que dijeron estas personas que nunca habían fallado ha sido un desastre porque, finalmente, no han cumplido con lo que era de esperar: que asesorasen bien en materia financiera”, explica López Sanz.

Según el Coordinador del Consejo Científico de ATTAC, los afectados “tienen que estar en la movilización y en la presión social porque el sistema legal no les ha amparado. Lo que se ha llevado a cabo ha sido con el consentimiento de los organismos que tenían que haber velado por su seguridad, y no lo han hecho. Nos damos cuenta de que, cualquier medida que se plantea para que los bancos y entidades financieras asuman su responsabilidad, rápidamente es cuestionada por el y por el Banco de España.

Medidas cuestionadas

Al hilo de esa realidad, López Sanz afirma, sin ir más lejos, que tenemos por aquí la visita de una inspección de la Troika analizando si las medidas que está adoptando el son las adecuadas para seguir adelante con el rescate que, en su día, fue otorgado al sistema financiero de nuestro país: “Ya han dicho que con medidas como la que abordaría expropiaciones de viviendas de los bancos, hay que tener cuidado porque pueden ser perjudiciales para esas entidades financieras. Toda medida que sea perjudicial para los bancos, automáticamente no va a ser vista con buenos ojos ni por ni por el Gobierno”.

En este sentido, el Coordinador del Consejo Científico de ATTAC advierte que “resolver lo de las preferentes de manera justa significa que se devuelva el dinero a las personas que invirtieron ahí engañadas o sin el conocimiento suficiente, y eso perjudicaría al sistema financiero, y volverían a tomar fuerza unas palabrejas muy repetidas últimamente: prima de riesgo. Ahora se comporta adecuadamente porque estamos dando confianza a los inversores internacionales y, dar confianza a los inversores internacionales, no es compatible con ser justos con las personas que compraron las preferentes”, asegura.

López Sanz explica que, cuando en este mundo financiero hablamos de inversores internacionales, “habría que hablar de especuladores internacionales. Un inversor en una actividad productiva suele tener un plazo medio o largo. Hoy día, las inversiones que se mueven a la velocidad del rayo de un lado a otro del planeta son, casi siempre, con carácter especulativo. Se marea enormemente el dinero para ganar mucho con grandes operaciones a costa de lo que sea, y por eso la prima de riesgo está comportándose mejor pero, en cualquier momento, en cuanto estos inversores se pongan de nuevo nerviosos, se volverá a complicar”.

Democratizar el mercado financiero

Gregorio López recuerda que ya hace quince años que ATTAC venía avisando que, el libre movimiento de capitales a lo largo y ancho del mundo, era generador de crisis financieras y de sufrimiento humano: “Numerosas crisis financieras nacieron a consecuencia del movimiento libre del dinero de un lado a otro. Cuando, en 2008, se viene abajo el y se produce esta crisis financiera en el corazón del capitalismo, nuestra organización ya lo venía advirtiendo”. El Coordinador del Consejo Científico de ATTAC explica que hace mucho tiempo que vienen tratando con esos asuntos, “por eso entre nuestros principios está el control democrático de nuestros mercados financieros: es algo tan básico, que no es entendible cómo aún no permitimos que la ciudadanía pueda participar de manera clara y directa en estos asuntos. Todo el mundo sabe que hay cosas muy importantes en la vida de una sociedad (las pensiones, la Sanidad, la Educación…), pero un tema fundamental también es la financiación. En general, los sistemas financieros son cruciales para el desarrollo económico y empresarial porque proporcionan la liquidez y financiación que se necesita. Cuando se vienen abajo, lo que comienza siendo una crisis financiera, arrastra posteriormente una crisis de la economía real (cierran empresas, los trabajadores son despedidos, aumentan las tasas de paro, la deuda crece… es decir, toda una reacción en cadena). Por eso, si renunciamos al control democrático de los mercados, quedamos en manos de los especuladores”, sentencia

López Sanz recuerda que, a lo largo de toda la historia de la humanidad (y sobre todo desde le II Guerra Mundial hasta los años 80), existían férreos controles a los movimientos de capital: “De toda la vida el dinero no se ha movido libremente por todo el mundo, sino que se ha destinado a cumplir su función social de facilitar intercambios y financiación, pero no a especular, a acumular y ganar grandes cantidades con el sufrimiento de la mayor parte de la población. Control democrático es lo que hace falta en un sistema financiero que, hoy por hoy, sigue absolutamente desbocado. Sin engañarnos: el sistema financiero mantiene su estabilidad mientras la ciudadanía crea que su dinero está relativamente seguro en los bancos y cajas, en el momento en que esa confianza se viene abajo, el sistema quiebra y no hay quien lo pare”.

De momento, las quiebras que han a punto de suceder se han resuelto, según López Sanz, “con dinero público: si en Europa el sistema financiero no se ha venido abajo, ha sido porque los Gobiernos han intervenido para evitarlo. Desde ATTAC decimos que, si con el dinero público se ha salvado a los bancos (y nos vemos que, desgraciadamente, estos no tienen la consideración de llevar la financiación a las empresas y las familias, ¿por qué no creamos bancos públicos?”. Para el Coordinador del Consejo Científico de ATTAC “tiene mucho sentido esta campaña porque sería romper el monopolio que tienen hoy las entidades financieras. Hoy día en el sistema financiero español, entre el 70 y el 80% del negocio está en manos de cinco grandes bancos, y eso es un peligro porque, cuando existen pocas empresas con gran poder, tienen capacidad para imponer sus condiciones al resto de la ciudadanía”.

Hoy por hoy, el principal banco de este país “es el propio Estado”, tal y como explica López Sanz: “Después de la nacionalización de Bankia y de la intervención en otras muchas entidades, nos encontramos con que el Estado es el principal accionista de los bancos de este país pero, lo que podía ser una noticia esperanzadora (porque podría suponer velar para que se acercasen a los ciudadanos y la empresas) no lo es, puesto que va a ser temporal (hasta que estas entidades en apuros mejoren su situación)”. EL Coordinador del Consejo Científico de ATTAC recuerda que, En España, hace treinta años existía gran variedad de bancos públicos que operaban en distintos sectores de la economía: “existía un banco de crédito hipotecario, un banco de crédito industrial, un banco de crédito local, un banco exterior de España, etc. Desgraciadamente, nos damos cuenta de que la concentración del sector financiero ha ido de la mano de un empeoramiento de las condiciones en que la gente puede acceder al crédito. Por un lado se junta que, el consumo está cayendo a marchas forzadas conforme crece el desempleo y caen las rentas familiares, con que existe un sistema financiero poco considerado con la situación real que tienen las empresas (que cada vez tienen más difícil seguir adelante). La recuperación está, pues, en un círculo vicioso”.

El rescate a la banca

Según Gregorio López, a la banca, tras el rescate, “se le podría exigir todo. No nos engañemos: la banca, hoy día, sigue en pie gracias al dinero público y, en cualquier actividad, quien pone el dinero, pone las condiciones. Se le podría decir, te ayudo pero, o cumples con mis condiciones, o te hago público, te expropio o te dejo quebrar porque, ojo, la opción de dejar quebrar a determinadas entidades, hay que tomarla con absoluta naturalidad y no sería una cosa del otro mundo y, en segundo lugar, poner condiciones sería de lo más natural”.

El Coordinador del Consejo Científico de ATTAC pone un ejemplo de máxima actualidad en este sentido: “Una sería la dación en pago retroactiva puede ser, lo único que haría falta sería imponer esas condiciones a los bancos. El Gobierno tenía en su mano incluir en la letra pequeña para el rescate a la banca matices sociales a cumplir por ésta (como ése o como la devolución del dinero de las preferentes) pero no lo hizo, porque el poder financiero, desgraciadamente, es quien mueve los hilos de la mayor parte de los Gobiernos en España y en Europa”.

Por el contrario, López Sanz recuerda que “hoy día, el Banco Central Europeo está prestando a todas las entidades de Europa al 0’75% y, esas mismas entidades, cogen ese dinero y compran deuda pública al 4, 5 o 6%, o dan préstamos al 7, 8 9%. Esto se llama robo, así de claro y sencillo porque, todo eso, se está produciendo con dinero público. Tenemos unas bases financieras en el sistema que hacen aguas por todas partes y cuyas consecuencias paga la ciudadanía”, asevera.

La respuesta ciudadana

Frente a todas estas situaciones, el Coordinador del Consejo Científico de ATTAC afirma que “desde el mundo del activismo social, hay dos vías para la respuesta: una es seguir movilizándonos para exigir a nuestros representantes políticos otras medidas posibles. La otra, no estar esperando a que esto cambie cuando los políticos quieran hacernos caso, sino intentar cambiar desde nosotros mismos, en cercanía, organizándonos de otra manera: este ritmo de crecimiento desaforado del consumo y la producción era insostenible. Un sistema capitalista como el nuestro, donde unos pocos países líderes mantienen su opulencia explotando y condenando a la marginalidad a la mayor parte del mundo, es injusto”.

A esta realidad, López Sanz une otro problema: “Una creciente falta de respeto a la naturaleza. El conflicto de la crisis ambiental sigue estando ahí, y no lo estamos teniendo en consideración (por cuestiones relacionadas, fundamentalmente, con nuestro estilo de vida), y ahí es donde creo en iniciativas, sobre todo, de tipo local. Nuestro sistema de vida capitalista es depredador y explotador, porque se basa en los recursos de otros países y otras sociedades y, eso, no se puede mantener (o se mantiene con una economía muy bélica, a través de guerras con marcados componentes energéticos, por ejemplo, alrededor del petróleo que, por otra parte, no hay que olvidarlo, tiene los días contados)”, afirma.

Verdadera persecución del fraude

Gregorio López Sanz parte en sus análisis de la situación actual en la que “se nos dice que el déficit público hay que controlarlo con gastos que no superen los ingresos. Convengamos que estamos de acuerdo en eso. Hay dos maneras de controlar el déficit: una es recortando (que es el que estamos viviendo) y, la otra, pasa por aumentar ingresos (algo que sigue bajo tierra y sólo sale a la superficie para subir el IVA, que es el impuesto más regresivo de todos). El fraude fiscal va ligado a los paraísos fiscales, y ese es otro de los caballos de batalla de ATTAC”, explica.

Según López Sanz, los paraísos fiscales “son cuevas de ladrones (preparadas a todo lujo y confort) para que quienes tienen muchísimo dinero, puedan colocarlo de manera fácil, sencilla y opaca, a buen recaudo”. En este sentido afirma que “o nos estamos refiriendo al fontanero que te arregla el grifo y no te cobra el IVA, sino a grandes fortunas y a grandes empresas” y recuerda que, según datos muy recientes, “33 de las 35 empresas del Ibex-35, operan en paraísos fiscales. Mientras no se cierren los paraísos ni se pongan cortapisas a los movimientos de capital, no se puede eliminar el fraude. Los paraísos fiscales están ahí porque todos los países del mundo los permiten, y siguen al servicio del gran capital”.

El Coordinador del Consejo Científico de ATTAC asegura que “la alfombra se está levantando en España con un montón de situaciones de presunta corrupción (como el _ caso Urdangarín_, el caso Gürtel, etc.). Todos tienen un paraíso fiscal. Los paraísos fiscales juegan un papel fundamental en otro asunto que hoy día conforma también una verdadera lacra social: la corrupción política, porque ahora ya no se roba metiendo la mano al cajón o con maletines llenos de dinero como antes”.

Todo esto, aparte de ser injusto, va socavando según López Sanz los cimientos de nuestra democracia “porque la ciudadanía, al ver estas situaciones y observar que no hay una voluntad firme por desterrarlas del mapa y por castigar a quienes las cometen, las acaba viendo como algo normal. La democracia, para que siga viviendo en el futuro, tiene que cambiar radicalmente: una democracia en la que la gente vota cada 4 años y da el poder a un partido que, a partir de ese momento, ya puede hacer todo lo que quiera, es una democracia de muy bajita intensidad en la que, al final, se toman decisiones que perjudican a la ciudadanía”.

Hoy por hoy estamos en una situación de “verdadera emergencia económica, social y política”, tal y como afirma López Sanz quien añade que, “si nuestros dirigentes no son capaces de abrirse a las demandas de la ciudadanía, esto al final no va a llevar a nada bueno (en el sentido de que los cambios que está exigiendo la gente, o se logran a las buenas mediante procedimientos naturales y pacíficos o, a veces, cuando se está en muy malas condiciones, las explosiones sociales se producen)”.

Hasta aquí el resumen de la entrevista concedida al Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca por Gregorio López Sanz, Coordinador del Consejo Científico de ATTAC (la Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Acción Ciudadana). Si desean verla al completo, les invitamos a hacerlo a través del vídeo enlazado a este texto.