El descenso de la incidencia de gripe se produce en todos los grupos de edad, especialmente en los menores de 65 años. El nivel de intensidad es bajo en , y , y basal en el resto de España. La difusión de la enfermedad es amplia en Castilla y León; local en , , Canaria y Castilla-La Mancha; y ya esporádica o nula en el resto. A pesar de todo, se observa un exceso de mortalidad del 4 por ciento sobre lo esperado.

Desde el inicio de la temporada 2018-19, se han notificado 23 brotes de gripe en cinco CCAA. Ocho de ellos se produjeron en instituciones sanitarias, siete en geriátricos, cinco en colegios/guarderías, y otros tres en instituciones de larga estancia. La mediana de edad de los pacientes afectados es de 77 años en las instituciones sanitarias, y de 87 en los geriátricos.

La tasa acumulada de hospitalización de pacientes con gripe confirmada es de 50,5 casos/100.000 habitantes. La mayor proporción de casos se registra en el grupo de 64 años (58%), seguido del grupo de 15 a 64 años (29%). En cuanto a casos graves, la tasa asciende a 18,63 por cada 100.000 habitantes, la mayoría en mayores de 64 años (59%). La mortalidad entre los casos graves es del 16 por ciento, en el rango de temporadas previas, principalmente entre mayores de 64 años (83%).

El 84 por ciento de los pacientes presentaban factores de riesgo de complicaciones de gripe. En los adultos, los más prevalentes son la enfermedad cardiovascular crónica (43%), la diabetes (31%) y la enfermedad pulmonar crónica (29%), y en los menores de 15 años la enfermedad respiratoria crónica (7%) y la enfermedad cardiovascular crónica (4%). El 74 por ciento de los pacientes desarrolló neumonía y el 23 por ciento ingresó en UCI.