“En otro país que no fuera el nuestro, que no es generoso con sus artistas, tendría una compañía propia y sus textos se representarían cada año, no solo los recientes sino todo su amplio repertorio”, ha asegurado en declaraciones a el director teatral.

Heras fue discípulo de Nieva en la Escuela de Dramático y fue el responsable de dirigir el estreno de dos de sus obras, ‘Nosferatu’ y ‘Salvator artista’ —último estreno de Nieva, en el Teatro María Guerrero—, en colaboración con el dramaturgo.

“Fue el único referente al que le tuve respeto y admiración por su sabiduría del conocimiento escénico y la humanidad que impartía en sus clases”, ha recordado el director de teatro, rememorando sus tiempos en la escuela.

“Con el tiempo fuimos compañeros de redacción y seguí aprendiendo de él. Cuando dirigí el Centro de Nuevas Tendencias escénicas tuvo la generosidad de cederme ese inmenso texto que es ‘Nosferatu’, que es de los que más contento estoy como director”, ha apuntado.

Según ha explicado, además de su “amplia producción” de textos, para su legado queda también el haber “cambiado la escenografía española” a la vuelta de sus viajes europeos. De él pone de relieve su capacidad para aunar “dos cosas fundamentales” para un artista, como a su juicio son tradición y vanguardia.

“Se instaló en y empezó a trabajar con Marsillac o con otros grandes y sus decorados mostraron un concepto totalmente diferente a lo que era la convencionalidad de la escenografía española”, ha recordado Heras, quien todavía afirma sentirse “en estado de shock”.