Para ello, según consta en la resolución de dicha Dirección General que publica este lunes el Diario Oficial de Castilla-La Mancha y recoge Europa Press, propone procedimientos armonizados de vigilancia que permitan llevar a cabo una estimación adecuada de las pérdidas de colonias de abejas en Castilla-La Mancha, y que den soporte a la implementación de estudios de prevalencia en las principales enfermedades y desórdenes de las abejas.

Este plan se basa en una vigilancia activa apoyada en las visitas llevadas a cabo en un periodo específico por inspectores apícolas, adecuadamente formados, sobre un número representativo de explotaciones seleccionadas.

El , será el encargado de la elaboración y seguimiento del Plan Sanitario Apícola, así como de la coordinación del mismo en la comunidad autónoma.

Las delegaciones provinciales coordinarán y controlarán las actuaciones de las distintas Oficinas Comarcales Agrarias (OCAs) de la provincia.

Así las cosas, las OCAs, a través de los veterinarios oficiales, supervisarán los equipos de campo y veterinarios que participen en el programa. A nivel de campo, la inspección en los colmenares será realizada por personal experto en apicultura, encargado de efectuar las encuestas sanitarias y la toma de muestras.

Para los equipos de veterinarios que ejecutan el programa a nivel de campo, la administración dispondrá de un protocolo armonizado por escrito sobre el trabajo a realizar por los mismos.

El Plan Sanitario Apícola de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha será de obligado cumplimiento por los titulares de las explotaciones apícolas ubicadas en Castilla-La Mancha, sin perjuicio del resto de la normativa sanitaria que les fuera de aplicación.