Así lo ha puesto de manifiesto hoy el director general de Salud Pública y Consumo, , durante la clausura del XVIII y Familiares (ANDAR), celebrado estos días en La Roda, en colaboración con la (ARCO).

Según ha informado en nota de prensa el Gobierno regional, el director general ha destacado que en este desigual acceso a los recursos pueden estar influyendo diversos factores.

“La menor visibilidad de la mujer con problemas por consumo de drogas, la mayor estigmatización de la mujer consumidora, que provoca el ocultamiento del problema; la mayor responsabilidad de las mujeres en el cuidado familiar, que puede determinar un mayor control sobre el propio consumo pero también el rechazo al contacto con los recursos asistenciales por miedo a la pérdida de la tutela de los hijos, son algunos de los factores que explicarían la situación que hemos detectado”, ha explicado.

El director general ha insistido en que esta desigualdad entre hombres y mujeres en el acceso al tratamiento, es especialmente importante en el caso del alcohol, que es la sustancia que genera más admisiones a tratamiento. “En Castilla-La Mancha la proporción de mujeres respecto a los varones que accedieron a tratamiento en los últimos años es significativamente menor que la proporción a nivel nacional, según el indicador de admisiones a tratamiento por abuso o dependencia de drogas”, ha comentado.

Por ello, el primer objetivo que incluye el Plan Regional entre los correspondientes al área asistencial es mejorar la detección precoz de las adicciones y el acceso a los tratamientos, contrarrestando las dificultades que existen para mujeres y colectivos en situación de especial vulnerabilidad.

El tratamiento de las adicciones ha tenido siempre un marcado sesgo masculino. Muchos centros, la mitad de los existentes en Castilla-La Mancha, son exclusivamente para hombres y, el resto, que son mixtos, trabajan a menudo con programas de intervención diseñados para hombres. Ello hace que el acceso de las mujeres con adicciones sea más difícil y sus resultados peores.

Mediante este centro, exclusivamente para mujeres, se pretende ofrecer un recurso en el que las mujeres con adicciones, que requieran tratamiento residencial, puedan disponer de un recurso especialmente diseñado para ellas, con programas e intervenciones ajustados a sus necesidades y donde puedan ingresas incluso con sus hijos, si los tuvieren, de manera que no tengan que elegir entre el ejercicio de maternidad y el tratamiento.

Tordera ha felicitado a los organizadores de este congreso, al que han asistido cerca de 250 personas, y que se ha centrado en las mujeres y en cómo les afectan el alcohol y otras adicciones, un tema especialmente adecuado para constatar que “estamos viviendo un momento muy importante en la forma de enfocar el tratamiento de las adicciones”. En este sentido, ha puntualizado que cada vez está más claro que es imprescindible abordar las adicciones con un enfoque de género.

MUJER Y ALCOHOL

La repercusión del consumo de alcohol sobre las mujeres va mucho más allá de su propio consumo. En 2010, la identificó el consumo abusivo de alcohol como uno de los factores de riesgo en la violencia contra la pareja y la violencia sexual. Un porcentaje significativo de maltratadores abusa del alcohol o es dependiente de esta sustancia.

Asimismo, se estima que alrededor del 20 por ciento de hombres que participan en programas de intervención para la reducción del consumo de drogas y que conviven con sus parejas, han cometido alguna agresión hacia ellas durante el año anterior al inicio del tratamiento para la adicción

Por otro lado, las mujeres que han sufrido violencia de pareja tienen casi el doble de posibilidades de padecer problemas con el alcohol, así como que la violencia sexual ejercida contra ellas puede a su vez incrementar su consumo de alcohol.

La mujer, por tanto, sufre doblemente como víctima el consumo excesivo de alcohol. Por un lado, en relación con la violencia ejercida sobre ella por la pareja que consume alcohol de forma nociva, y por otro, padeciendo ella misma problemas de consumo nocivo como consecuencia de esa violencia.