Por grupos de la cesta de consumo, tenemos comportamientos diversos, con incrementos notorios en Vestido y Calzado y en Transportes (debido al alza de los carburantes), mientras que se registran tasas regresivas igualmente notables en Alimentación, Medicina y Ocio y Cultura (por la bajada de los precios de los paquetes de viajes organizados). El resto de los grupos registran comportamientos más moderados, tanto al alza como a la baja.

En cuanto a la inflación subyacente, -una vez descontados los componentes estacionales, como los productos no elaborados y los energéticos-, ha bajado en la región dos décimas, una décima más que la respectiva tasa nacional. No obstante, la tasa subyacente interanual desciende hasta un 0,6% en Castilla-La Mancha, tres décimas por debajo del registro nacional.

Comisiones Obreras de Castilla-La Mancha considera que detrás del comportamiento invariable de los precios durante el mes de mayo, la inflación estructural (subyacente) se está moderando más de lo deseable, lo cual corrobora que el consumo se está contrayendo en exceso, incluso más de lo esperado.

Este comportamiento de los consumidores se basa en la merma de sus posibilidades reales, pero también en sus negativas expectativas respecto a su futura capacidad de consumo. Y en ambas variables está incidiendo muy negativamente la actual situación de parálisis de la negociación colectiva -en la región sólo se ha firmado un convenio colectivo de los 26 convenios sectoriales de ámbito provincial o regional que hay que negociar este año-.

La negativa de las Patronales a aceptar este año la previsión de IPC (2%) como referente para los incrementos salariales está bloqueando la negociación colectiva e incidiendo muy negativamente en las posibilidades de recuperación económica. Comisiones Obreras considera también muy grave el incumplimiento de lo pactado en diversos convenios vigentes respecto a los incrementos salariales para 2009, añadiendo más tensiones e incertidumbre a la muy deteriorada situación actual.

Comisiones Obreras hace un llamamiento a la responsabilidad empresarial -cuya actitud parece buscar la confrontación y acogotar cualquier posibilidad de reactivar la economía- e insiste en que los salarios tienen que actuar de instrumento contracíclico, creciendo de forma suficiente (al menos el IPC previsto) como herramienta para reactivar la economía y mantener el empleo.