La mayor zona de producción de vino del mundo, Castilla-La Mancha, estrena ruta del vino y hoy ha hecho en FITUR su presentación oficial. La nueva Ruta del Vino de La Mancha arranca este 2019 con la participación de seis municipios de fuerte tradición vinícola (Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, El Toboso, Socuéllamos, Tomelloso y Villarrobledo) y 46 establecimientos adheridos, entre bodegas, alojamientos, museos y restaurantes. La presidenta del proyecto, Rosa Idalia Cruz, ha querido destacar su objetivo de “expansión y perdurabilidad en el tiempo”, así como su “enorme potencial de crecimiento”, ya que tan solo dentro de la propia Denominación de Origen La Mancha ya hay englobadas 160 localidades. Asimismo, la presidenta ha destacado el “espíritu integrador de este proyecto”, que quiere ser “una puerta abierta a quien quiera conocer nuestro territorio y nuestro patrimonio del Quijote con un cicerón de lujo como es el vino, y lo mucho que ofrece esta tierra al visitante: paisaje, cultura, gastronomía, historia…”

“La Ruta del Vino de La Mancha viene a rellenar necesariamente el hueco que existía en las Rutas del Vino de España”, ha subrayado Rosa Idalia Cruz en su presentación. “Castilla-La Mancha es la mayor zona de producción de vino del mundo, contamos con más de 500.000 hectáreas de viñedo y eso tenía que verse reflejado en una ruta propia”. Ahora la nueva ruta, que conseguía su certificación el pasado mes de diciembre, se ha convertido en la número 29 de las Rutas del Vino de España. En los próximos meses se espera que siga creciendo con nuevas adhesiones de socios.

Con la fuerza del estreno y la ilusión de la novedad y lo mucho que ofrecer a los viajeros, la Ruta del Vino de la Mancha se ha mostrado en FITUR como un sugerente destino de obligada visita este año, tanto para amantes del enoturismo como para viajeros deseosos de visitar una tierra rezumante de cultura, historia y paisajes singulares.

Un destino apasionante con el vino como anfitrión de lujo

Gastronomía con aderezo cervantino y tradición centenaria en el mayor viñedo del mundo, con las resonancias del Quijote, convierten a la nueva Ruta del Vino de La Mancha en una de las propuestas más atractivas del año de ACEVIN (Ciudades del Vino) y una novedosa propuesta turística para todo amante del viajar, el conocer y el descubrir. Formada por seis municipios de peso en el mapa manchego, la ruta discurre en un paisaje único en Europa, definido por grandes extensiones de vid, y una tierra mágica en la que la historia ha engendrado grandes episodios por descubrir y la literatura a un héroe simpar, el hidalgo . Con los vinos D.O. La Mancha como anfitriones y casi medio centenar de bodegas y establecimientos adheridos, con visos de ir in crescendo, la nueva Ruta del Vino de la Mancha promete sorprender y gustar.

Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Corazón de la llanura manchega, es punto de encuentro de pueblos, culturas y, por supuesto, un destino donde late con fuerza el alma del Quijote. Repleto de lugares que visitar, la hoja de ruta es extensa, comenzando por las callejuelas de su casco histórico, siguiendo por los muchos rincones cervantinos y quijotescos, pasando por sus famosos vinos de viento y culminando en espacios naturales de gran biodiversidad y belleza. Las actividades enoturísticas que se pueden realizar son muchas, entre visitas a bodegas, cooperativas, queserías y por supuesto jornadas de vino y gastronomía.

Campo de Criptana (Ciudad Real) es con su imagen imperturbable de molinos en lo alto y un serpenteante albaicín lleno de rincones quijotescos una de las imágenes iconos de La Mancha. Según los estudiosos cervantistas fue aquí donde transcurrió la famosa batalla del hidalgo contra los gigantes. A tan sugerente carta de presentación hay que sumar la belleza natural de la Laguna Salicor, edén para los amantes del birdwatching, y la riqueza vinícola del municipio, con numerosas bodegas, viñedos y actividades enoturísticas dentro de la ruta.

El Toboso () es el lugar donde el Quijote cayó enamorado y donde el viajero también lo hará. La fama del lugar se debe sobre todo a Dulcinea, la perfecta doncella que el Quijote imaginó y que año a año atrae a numerosos visitantes, deseosos de conocer su casa, su museo o la ruta literaria que lleva a descubrir los rincones testigos de ese amor. Pero El Toboso también es patrimonio, son casas con precioso patios y pozos y es cultura. Además de vino, sea de la mano de Dulcinea… o no.

Socuéllamos (Ciudad Real) se emplaza en un imponente mar de viñas de 27.000 hectáreas. Abundante en bodegas locales, entre la que se encuentra la segunda mayor cooperativa de Europa (Cristo de la ) y una bodega ecológica con una interesante producción cosmética a partir de la pepita de uva (Explotaciones Hermanos Delgado), Socuéllamos destaca también por la importancia de su Museo Torre del Vino. Adherido recientemente a la , este museo destaca por ser muy prolijo en actividades de todo tipo que ponen en valor la cultura del vino (desde talleres infantiles a catas profesionales, pasando por visitas tematizadas o catas musicales), además de ofrecer una experiencia museística diferente, desde una perspectiva dinámica y lúdica.

Tomelloso (Ciudad Real), ostenta con orgullo el título de poseer la mayor cooperativa de vino de Europa, Virgen de las Viñas. También motivo de orgullo es ser cuna de figuras del arte y la cultura, como , , , o . O haber sido testigo de las andanzas de Don Quijote. O haber sabido conservar a lo largo de los tiempos sus famosas Chimeneas, bienes patrimoniales de la ciudad, muestra importante de la arquitectura industrial; o sus 4.000 cuevas subterráneas construidas para el almacenamiento del vino. Ofrece numerosas propuestas enoturísticas dentro de la ruta y alicientes adicionales, como ser puerta de entrada al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.

Villarrobledo (Albacete) alimenta en su seno más de 30.000 hectáreas de viñedo y unos 48 millones de cepas de vid, que han aupado al municipio hasta el primer puesto en producción de uva y vino del mundo. Solo estas cifras ya le convierten en una parada clave de La Mancha y destino de todo amante del enoturismo. A ello se ha de sumar su riqueza arquitectónica, reflejo del esplendor económico y social de la ciudad en el siglo XVI, y su conjunto urbano de muros encalados, o las numerosas actividades enoturísticas y gastronómicas propuestas dentro de la ruta.