Así lo ha manifestado el cardenal arzobispo de y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), , en su discurso inaugural de la CX , que reúne durante esta semana en a todos los obispos españoles.

Uno de los asuntos que abordarán, según ha precisado Blázquez, será el “desafío” de la “ideología de género, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer” y “vacía el fundamento antropológico de la familia”. Además, ha avisado de que esta ideología se traslada a “leyes y proyectos educativos”.

En concreto, se ha referido a las nuevas técnicas reproductivas producto de la “revolución biotecnológica” que desvinculan el acto generativo de la relación sexual entre hombre y mujer.

“Desaparece la relación personal en la transmisión de la vida de un ser humano; en lugar de generación deberíamos hablar de producto de laboratorio, con la consiguiente cosificación del ser humano”, ha advertido, al tiempo que ha añadido que “la paternidad y maternidad no son realidades que el hombre pueda componer o descomponer a su arbitrio”.

Así, ha pedido que los avances técnicos que se han conseguido en los últimos tiempos no lleven a los hombres a “conculcar los límites de la dignidad del hombre”.

Además, sobre la ideología de género, ha dicho que reconocen “el influjo que la cultura y las costumbres han tenido y tienen sobre la familia, el matrimonio y la relación entre varón y mujer”, pero ha precisado que esto “es muy distinto de pretender separar el sexo como hecho biológico del género como hecho cultural”.

“La sexualidad binaria, masculina y femenina, tiene como fin la donación íntima y la transmisión de la vida. Aunque el género tenga un fuerte componente cultural, no es independiente del sexo. No es acertado, consiguientemente, afirmar que exprese subordinación de la mujer el que conciba, geste y alumbre a los hijos; como no indica privación el que el varón no realice esas actividades vitales”, ha argumentado.

HOMBRES Y MUJERES, IGUALES EN DIGNIDAD

En cualquier caso, ha defendido que hombres y mujeres son “iguales en dignidad” y “nadie debe ser ni privilegiado ni postergado”. “La diferencia está ordenada a la complementariedad y no a la discriminación”, ha indicado.

En este sentido, ha condenado la violencia machista y ha lamentado el asesinato a manos de sus parejas o exparejas de casi medio centenar de mujeres y ocho niños en lo que va de año.

“La idéntica dignidad personal del varón y la mujer nos mueve a rechazar toda forma tanto de prepotencia y autoritarismo como de discriminación y humillación. ¿Cómo es posible que la suma intimidad entre personas se convierta en violencia suprema? ¡Cuántas mujeres han muerto en el año en curso a manos de sus maridos o convivientes, parejas o consortes!”, ha exclamado.

LA HISTORIA DE

Por otra parte, en relación a Europa, Blázquez ha precisado que, desde hace años, la Iglesia viene expresando “amor y preocupación” y ha recordado que, además de las dos asambleas especiales del Sínodo de los obispos dedicadas a Europa, los papas se han referido a la situación de Europa como un reto que desafía como ciudadanos y como cristianos.

“La preocupación eclesial por Europa se explica a causa del olvido fácilmente perceptible de su historia, que conoció una fecunda expansión universal; en el secularismo y olvido de Dios, que repercute en el sentido de la vida, la justicia, la solidaridad, la esperanza y ; y de los síntomas cansancio y envejecimiento”, ha explicado.

Ante esta “desmemoria”, los obispos proponen redescubrir sus orígenes, avivar las raíces, revivir los valores auténticos y avisan de que “sin la luz de Dios, la oscuridad sobreviene a la humanidad”.

Para los obispos, “Europa no es sólo una tierra, es una tarea espiritual” y Blázquez ha añadido que “precisa de la contribución cristiana para el futuro del proyecto europeo”. En este sentido, ha animado a incorporar en sus reflexiones y en el ministerio de la Iglesia la perspectiva europea.

“La Europa de la que formamos parte es un ámbito propio de nuestro quehacer pastoral ya que muchas cuestiones de fe e increencia, de Iglesia y sociedad, se plantean de manera similar para todos y unidos debemos buscar la respuesta”, ha concretado.

Por otro lado, los obispos abordarán durante su asamblea la cuestión de la educación y, en este sentido, Blázquez ha precisado que “la Iglesia no aspira a privilegio” sino que reclama “la libertad religiosa” con las otras confesiones religiosas.

Además, ha argumentado que “la aconfesionalidad del Estado significaque el Estado no profesa ninguna confesión religiosa” pero ha puntualizado que este debe “proteger el derecho a la libertad religiosa y a la libertad educativa que incluye el derecho de los padres a la educación de sus hijos conforme a sus convicciones”. “El Estado es aconfesional y los ciudadanos seremos lo que creamos conveniente”, ha zanjado.