Castilla-La Mancha, 25 octubre 2010.- El consejo de administración del SA (CCM) en su reunión del 25 de octubre ha acordado modificar la estructura organizativa de la entidad para a los objetivos y requerimientos estratégicos y organizativos que supone la integración del negocio bancario de en el y, al mismo tiempo, adaptarla al Sistema Institucional de Protección (SIP) que ha creado Cajastur con , y .

El acuerdo significa una simplificación y racionalización de la estructura organizativa de la entidad con criterios de eficiencia y austeridad. El organigrama de CCM se ha reducido de 153 a 42 directivos. Asimismo, la nueva estructura organizativa refuerza, con el objetivo de lograr la homogeneidad y coherencia de las políticas del Grupo Cajastur, los mecanismos de gestión conjuntan del Grupo, todo ello con la finalidad de promover la consecución de sinergias, ahorros de costes y mejoras de eficiencia.

Otro de los objetivos principales del nuevo organigrama es dar respuesta al nuevo enfoque estratégico de CCM, que se concentrará esencialmente en el negocio minorista y de PYMES en Castilla-La Mancha.

El organigrama mantiene la figura del Director General, con funciones de coordinación local, y contempla dos ámbitos principales de gestión: el comercial y el de riesgos., que estarán dirigidos por dos directores adjuntos a la Presidencia, que, juntamente con el director adjunto de Integración, impulsarán la gestión común, la mejora de la eficiencia y el proceso de plena integración en el Grupo Cajastur.

El Banco de Castilla La Mancha SA comenzó a operar comercialmente el 30 de septiembre, una vez culminado el proceso de integración en la entidad del Grupo Cajastur de los activos bancarios de la Caja de Castilla-La Mancha. La nueva entidad ha iniciado su actividad con una de elevada solvencia, con un patrimonio neto de 807 millones de euros, que supone un core capital superior al 8 por ciento, con una buena posición de liquidez y con una situación de rentabilidad, al haber logrado en los primeros seis meses del año un beneficio neto de 37,9 millones de euros.

La entidad al cierre del primer semestre tenía una inversión crediticia de 20.658 millones de euros, y una tasa de morosidad (incluido el impacto del Esquema de Protección de Activos-EPA) del 1,6 por ciento.