El presidente de -La Mancha, , cuando se cumple un año del primer de la actual legislatura, ha augurado que el segundo año de la legislatura vendrá “sin duda preñado de muchas grandes decisiones y acuerdos”.

Así lo ha expresado el jefe del Ejecutivo castellano-manchego, en un artículo de opinión, en el que ha plasmado que tanto su compromiso electoral, como su acuerdo de legislatura con Podemos, “suponen una obligación moral, un contrato con los castellano-manchegos, que estamos cumpliendo y cumpliremos”.

“Hoy, por eso, Castilla-La Mancha recupera la senda del crecimiento sostenible, y la confianza en sus posibilidades, en sus gentes, en sus empresarios, en su sector público y en sus instituciones. Con estos mimbres, frenada la sangría, empezaremos a recuperar el futuro”, ha manifestado el presidente regional.

Así, ha destacado que en este primer año su equipo de Gobierno ha decidido “no hablar de herencias” y ha llevado a cabo “ochocientas medidas que demuestran que no nos conformábamos con cortar la hemorragia”, no mirando más atrás “que para corregir el rumbo”.

García-Page ha definido que su Gobierno lo ha hecho “francamente bien y francamente rápido”, pues “en pocos meses firmábamos el Acuerdo Marco para la Recuperación Económica, Social e Institucional de Castilla-La Mancha, cuyos primeros frutos se cosecharon inmediatamente en forma de Plan Extraordinario de Empleo, el Contrato Joven, el Plan de Actividades del IV Centenario, la recuperación de Empleo Público y las 35 horas semanales, la Presidencia del ante , la puesta en marcha de un curso escolar con más aulas, escuelas y profesores, el Plan estratégico de Turismo”, entre otras medidas.

NI DUDAS NI FALTA DE DECISIÓN

Ha recordado el presidente de la región que desde aquella primera reunión de un Equipo de Gobierno socialista recién constituido, han “recorrido un camino muy intenso, trepidante en ocasiones, que comenzaba con una idea fija: no había tiempo que perder si queríamos frenar la sangría que había supuesto para Castilla-La Mancha una legislatura marcada por los recortes y por la antipatía, entendida como falta de empatía, de sensibilidad, de cercanía en las relaciones del gobierno con la sociedad”.

“Quiero recordar que en ninguno de los rostros de aquel equipo encontré dudas o falta de decisión. En pocas horas, estábamos retomando la defensa de los intereses de Castilla-La Mancha frente a las decisiones y políticas del Gobierno central que tanto nos afectaban”, ha afirmado García-Page, puntualizando asuntos como la “financiación, el cierre de Elcogas, el cementerio nuclear, los trasvases y la LOMCE”.

En el mismo escaso lapso de tiempo, según señala, empezaban “a remediar el cierre arbitrario de camas que colapsaba las urgencias de los hospitales, el cierre de escuelas rurales y el bloqueo de los expedientes de Dependencia, además de comenzar a diseñar un Plan Extraordinario de Empleo, poner en marcha el IV Centenario del Quijote, y retomar el normal funcionamiento de una Administración con un extraordinariamente agrio traspaso de competencias en las distintas consejerías”.

“Las heridas por las que sangraba Castilla-La Mancha eran muchas, y no todas necesariamente relacionadas con decisiones adoptadas por motivo de la crisis, y sí por la implantación de unos modos de ejercicio del gobierno absolutamente alejados de la idea de que gobernamos por delegación y voluntad de los ciudadanos, y no por decreto y favor de alguien en ”, ha lamentado.

De este modo, indica que “había que recuperar la confianza, el diálogo, el espíritu de colaboración, la corresponsabilidad de los agentes sociales y de las organizaciones ciudadanas en la concesión de un clima propicio a la inversión, a la concertación y a la solidaridad”, así como “restaurar la esperanza, especialmente de los colectivos en riesgo de exclusión social y de los jóvenes de nuestra región, cuyo talento estaba siendo desaprovechado a causa de la fuerte emigración, e implicarnos en las situaciones de pobreza energética y desahucio”.