Los paros, de cuatro horas al inicio de cada turno, se repetirán mañana a las 06.50 y a las 14.50 horas (turnos de mañana y tarde), el miércoles 23 y los días 12 y 14 de diciembre.

Hace apenas unas horas, la dirección de la empresa “da despilfarrado la última oportunidad de evitar el conflicto. Nos citó esta misma tarde a una nueva reunión -la decimoquinta-, pero se presentó sin ninguna propuesta nueva; se ha limitado a jugar a los trileros”, ha explicado Ángel Fernandez, responsable de la sección sindical de CCOO en Lactalis-Nesté.

Empresa y comité llevan desde enero embarcados en la negociación de la ordenación de las relaciones laborales en Lactalis-Nestlé, una ‘joint venture’ a la que la multinacional Nestlé transferió en 2007 la titularidad de su fábrica de Marchamalo.

A lo largo de estos diez años, el crecimiento orgánico, las sucesivas reorganizaciones de la actividad y los cambios impuestos por la empresa han llevado a que en estos momentos los trabajadores convivan en la fábrica bajo una pluralidad de condiciones laborales y de escalas salariales.

Además, desde la creación de Lactalis-Nestlé, se ha producido un deterioro de las condiciones sociolaborales (disponibilidad absoluta, trabajo en fines de semana y festivos con jornadas semanales de hasta 56 horas…) y una constante merma del poder adquisitivo de los salarios.

Al finalizar el año pasado, al perder su vigencia el Pacto que regulaba las relaciones laborales, el comité planteó la conveniencia de afrontar la negociar el convenio colectivo de la empresa, pero hasta el pasado mes de septiembre la empresa respondió con una mera e inaceptable propuesta de subida salarial.

Ya en septiembre, y tras presentar el comité un borrador íntegro de convenio, la empresa aceptó valorarlo, pero dejando siempre fuera los aspectos claves de la propuesta sindical: las subidas salariales durante la vigencia del convenio; los avances hacia la unificación de las diferentes escalas salariales que se aplican a distintos colectivos de la plantilla pese a realizar tareas similares; los pluses; y las licencias o permisos retribuidos.

“Nuestra empresa tiene un balance muy saneado y suculentos beneficios; pero hasta el final han estado dando largas; hasta hoy mismo han jugado a los trileros sin aportar nada nuevo, solo cambiando de sitio las bolitas para ver si engañaban al comité y a los trabajadores”, denuncia Fernández.