En concreto y respecto a la técnica de riego, el volumen de agua aplicado a los cultivos mediante aspersión creció en un 6,5%, mientras que el uso de agua de riego por goteo se incrementó un 5,5% y el riego por gravedad creció un 1,0%.

Por tipo de cultivo, los herbáceos (cereales, leguminosas, arroz, maíz y cultivos forrajeros), que representaron el 55,7% del volumen total del agua de riego, emplearon un 2,6% más de agua, mientras que las patatas y hortalizas usaron un 18,4% más.

Los cultivos que experimentaron una caída fueron el olivar y el viñedo, un 10,4% menos que el año anterior, representando el 8,8% del volumen de agua de riego utilizado en 2014.

La estadística refleja que el 75,7% del volumen de agua disponible para el riego en el año 2014 fue de origen superficial. Por su parte, un 22,4% tuvo origen subterráneo y un 1,9% procedió de otros recursos hídricos, como agua desalada (marina o salobre) o regenerada, la procedente de las estaciones de depuración de aguas residuales.

Por comunidades, la Comunidad Valenciana (29,3%), Castilla y (16,9%) y (14,7%) son en las que más se incrementó la utilización de agua de riego durante el año 2014, mientras que las que más redujeron el uso de agua de riego fueron (-13,3%), Castilla-La Mancha (-13,1%) y Extremadura (-11,1%).

Las regiones que más agua de riego emplearon en 2014 fueron Andalucía (27,8% del total), Castilla y León (13,9%) y Aragón (13,6%) y las que menos (1,6%), Navarra (3,0%) y Murcia (4,0%).