El arqueólogo responsable de la investigación, Blas Cabrera, ha explicado los resultados de la excavación, que expondrá en el “Santa Teresa de Jesús, Maestra de Vida”, que tendrá lugar del 1 al 3 de agosto en Ávila.

Según Cabrera, “posiblemente esos restos de muros y de suelos pertenezcan a la casa palacio de la familia de Santa Teresa en el siglo XVI”.

La segunda fase de los trabajos, que se ha llevado a cabo durante junio y julio y ha estado patrocinada por y el Instituto Secular Cruzadas de Santamaría, ha excavado los testigos que quedaban en los sondeos de la primera fase, donde los restos arqueológicos han descubierto una construcción de un muro de dos metros con compartimentaciones, que delimitan diferentes estancias que en unos casos están cubiertas por pavimento de canto o de mortero de cal dependiendo del uso.

También se han documentado derrumbes de cubierta de teja y un pavimento de unos 15 metros cuadrados que sería la antesala a la vivienda, formado por distintos motivos geométricos y se conserva casi en su totalidad.

Cabrera ha declarado que la interpretación de estos restos es “como casa de los renteros o de uso agropecuario que tenían las fincas de esa época, destinada como paneras o fines ganaderos”, en una construcción que “evidencia los signos de las continuas modificaciones realizadas, donde se añadieron distintas estancias”.

También se ha encontrado un muro de cuatro metros de longitud y 0,80 metros de ancho con un pavimento de losetas de piedra que determina la extensión de esa edificación, ya que se integra por debajo del monumento de La Santa que se colocó en 1962 porque ahí estaban las ruinas de la vivienda y también se adentra en la finca colindante.

Estos restos contextualizan lo descubierto en la primera fase, y esta estancia representa los restos más antiguos que se han encontrado, ha detallado.

La directora del proyecto de investigación y profesora de la UCAV, Carravilla, ha indicado que el proyecto se inició hace un par de años con vistas al V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa “para poner en valor este lugar tan emblemático”, lugar donde la santa “pasaba largas temporadas de su niñez” y donde “se guardan esas evocaciones de la infancia que después aparecen en las obras de Santa Teresa”.