“Como cada mes, puntual a su cita, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, realizó su tradicional ofrenda a los regantes murcianos para calmar su ira”, ha indicado la Asociación en un comunicado, donde ha asegurado que, lejos de reducirse —de 20 a 16,2 hectómetros cúbicos propuestos por la Comisión de Explotación del Acueducto Tajo-Segura, “el precio a pagar es la salud de un río como el Tajo y un ecosistema único como el Mar Menor, abandonados a su suerte por la administración”.

A juicio de los ribereños, “traidores o incompetentes, en el apuestan por la inacción y la permisividad, como todos sus antecesores, aunque con un título más ecofriendly”, han lamentado, señalando que llevan “casi dos años escuchando las buenas palabras de una ministra que nunca encuentra el momento de empezar a trabajar”.

“Son los cantos de sirena de una administración igual de cobarde y traidora que las anteriores, con el agravante de que nunca hubo un momento más apropiado para actuar: con la justicia a nuestro favor y con el dantesco espectáculo que nos ofreció el Mar Menor en octubre”.

Desde la Asociación de Municipios Ribereños prevén un verano negro, otro más, con unos embalses abocados al nivel 4 por la incompetencia de sus gestores y se preguntan si el estudio que prepara el Colegio de Economistas de la Región de “incluirá los perjuicios que generará el trasvase tanto en su región, con una primavera marcada por las fétidas aguas del Mar Menor; como en su comarca, castigada durante cuarenta años por el saqueo, que no por la sequía”.