La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Isabel Rodríguez, agradeció hoy al escritor Martín que eligiera su tierra, Talavera de la Reina y Castilla-La Mancha, para presentar su libro “Bolero envenenado”.

Isabel Rodríguez asistía a este acto de presentación que congregó en la galería Cerdán de la Ciudad de la Cerámica a numerosas personalidades, entre las que se encontraba el alcalde de Talavera de la Reina, José Francisco Rivas.

La portavoz regional resaltó la trayectoria del “creador” talaverano y destacó cómo ha conseguido en “Bolero envenenado” entrar “en el fondo de los personajes” que protagonizan “una historia, una vida contada, a través de las diferentes relaciones de amor que mantiene el protagonista que nos la cuenta”.

Una de las virtudes que para la Portavoz tiene este libro es que la forma de describir a los personajes y de ahondar en su psicología nos permite conocer “su forma de ser, de pensar y de actuar, como si los conociéramos personalmente”.

Para Rodríguez en la sociedad actual descubrimos, en demasiadas ocasiones, que no conocemos a las personas que tratamos diariamente, nos conformamos con lo superficial y no queremos saber nada de la gente que nos rodea. “Éste es uno de los grandes males del mundo globalizado, de la sociedad del consumo, de lo inmediato, del exceso de información, que nos impide detenernos en lo que de verdad importa”.

Por ello, consideró como uno de los aspectos más positivos de la lectura del libro de José Ignacio es que nos acerque al interior de sus protagonistas y que los personajes cobren vida y, así, permitir al lector disfrutar de ellos.

Tras felicitar al escritor por su trabajo, Isabel Rodríguez concluyó su intervención recordando que “nosotros queremos que en Castilla-La Mancha todos los artistas, aquellos que a través de su arte o de su vocación son capaces de mostrarnos sus inquietudes y otra forma de ver la vida, tengan todo nuestro apoyo”.

En este sentido, añadió que “el Gobierno de Castilla-La Mancha sabe de la importancia de la cultura para la felicidad de las personas que, en definitiva, tiene que ser siempre el objetivo final de la acción política”.