En realidad, cada año tiene exactamente 365,24220 días (365 días y cerca de 6 horas), duración que el calendario trata de ajustar. Como cada año se contabilizan 365, el resto no se hace, por lo que cada cuatro años se suma un nuevo día y, por ende, ese año pasa a tener 366 días, según recuerda el Observatorio Astronómico Nacional.

El día adicional se inserta al final del mes de febrero, que en los años bisiestos pasa a tener 29 días, como sucederá este sábado, mientras que la duración del resto de los meses permanece inalterada.

Los años bisiestos existen desde hace más de 2.000 años. El calendario juliano introducido por Julio César en el año 45 a.C. ya consideraba que era necesario introducir un día más al año cada cuatro años.

Así, desde el tiempo de Julio César se viene aplicando la regla de hacer bisiesto uno de cada cuatro años. Sin embargo, esta regla establecía que con un año bisiesto se tenía una duración media del año de 365,25 días, algo mayor del valor que se pretendía ajustar: 365,24220 días.

Por tanto, esta regla no era suficiente precisa, ya que el año medio de este calendario resultaba 11 minutos y 14 segundos más largo que el asociado al movimiento de la Tierra alrededor del Sol (365,24220 días).

Mucho tiempo más tarde (ya a finales del siglo XVI), el Papa Gregorio XIII encargó un estudio a un grupo de eruditos que determinaron una nueva regla para determinar mejor los años bisiestos. Este convenio (calendario gregoriano) es el que sigue vigente a día de hoy.

La nueva regla establecía que son bisiestos los años divisibles por 4 excepto los que son divisibles por 100 (salvo que sean divisibles por 400). Según esto, fueron bisiestos los años 1600 y 2000, pero no lo fueron ni el 1700, ni el 1800 ni el 1900, por ejemplo.

Igualmente, se acordó quitar el carácter bisiesto de los fines de siglo, con lo que cada 100 años habría 24 bisiestos en lugar de 25 y se obtendría una duración media del año de 365,24 días. Esta duración era algo corta, por lo que se decidió que uno de cada cuatro fines de siglo fuera bisiesto, con lo que cada cuatro siglos se tendrían 97 años bisiestos (24+24+24+25), lo que daría lugar a una duración media del año de 365,2425 días.

La corrección se aplicó en España en 1582 y supuso la supresión de 10 días para compensar así el desajuste acumulado desde el tiempo de Julio César. Se hizo el día 4 de octubre de 1582 (un jueves) al que siguió el viernes 15 de octubre de 1582.