El servicio de del Complejo Hospitalario de , dependiente del , vacuna en la actualidad a unas 60 personas alérgicas a abejas o avispas, de las que el 90 por ciento reciben tratamiento frente a la alergia al veneno de avispas y el resto al de abejas.

El jefe de servicio de Alergología, el doctor , explica que a pesar de esta cifra hay personas alérgicas a abejas o avispas en Toledo que lo desconocen y que podrían beneficiarse de esta vacunación. Por ello, desde este servicio se quiere concienciar a la población sobre la importancia de la gravedad de esta enfermedad, a la vez que se pide precaución.

“Con la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas -apunta el doctor Senent— empiezan a aparecer en nuestro entorno las abejas y las avispas. Habitualmente sus picaduras no ocasionan más que las leves molestias que todos conocemos, sin embargo en las personas alérgicas a su veneno pueden provocar reacciones de suma gravedad, como la anafilaxia, llegando incluso a ser una amenaza para la propia vida”.

Según el doctor Senent, los estudios epidemiológicos consideran que entre un 0,8 y un 3,3% de la población general sufre una reacción sistémica o generalizada tras la picadura de un himenóptero, por lo que teniendo en cuenta este dato en Toledo entre 670 y 2.750 personas alérgicas al veneno de abejas y/o avispas están en riesgo potencial de sufrir una reacción generalizada.

Recientemente se ha realizado una encuesta entre 912 médicos de Atención Primaria sobre alergia al veneno de himenópteros y anafilaxia de la que se desprende que anualmente son atendidos en sus consultas una media de 3,1 pacientes que han sufrido una reacción sistémica tras una picadura de avispas o abejas, pero el 56% de los profesionales desconoce que la inmunoterapia o vacuna con extractos de veneno de abeja o avispa tiene tasas de eficacia por encima del 90%.

Tal y como ha recordado el doctor Senent, el año pasado facultativos del servicio de Alergología impartieron un curso sobre esta patología entre los profesionales de Atención Primaria de Toledo, con el fin de dar a conocer las reacciones que pueden ocasionar las picaduras de abejas y avispas y los distintos tratamientos frente a ellos.

Shock anafiláctico

El jefe de servicio de Alergología explica que según la Guía Galaxia, la primera elección de tratamiento para una anafilaxia debe ser la adrenalina intramuscular, por su rapidez de acción y su capacidad para prevenir el broncoespasmo y el colapso cardiovascular. A pesar de ello, según la encuesta, la adrenalina intramuscular es el tratamiento menos utilizado, por debajo de adrenalina subcutánea, corticoides y antihistamínicos.

El shock anafiláctico es la reacción más extrema que se puede sufrir como consecuencia de una picadura y se clasifica en 4 niveles distintos en función de la gravedad. El nivel 4 es el de mayor gravedad y se ven seriamente afectados los sistemas respiratorio y circulatorio, pudiendo ocasionar la muerte.

Una reacción local, en la zona de la picadura, de más de 10 cm de diámetro puede ser un indicio de alergia al veneno de himenópteros, por lo que se debe consultar a un especialista cuanto antes. De la misma forma, si la reacción persiste más de 24 horas, también debe acudir a la consulta del facultativo para que diagnostique una posible alergia y poder evitar una reacción más grave en el futuro.

El único tratamiento que cura la alergia al veneno de himenópteros es la inmunoterapia específica, las vacunas. Este tratamiento generalmente dura entre 3 y 5 años, aunque en algunos casos se recomienda continuar la vacunación durante un período más largo.

Una vez completado el tratamiento, más del 90% de los pacientes vacunados contra la alergia al veneno de himenópteros no vuelven a sufrir una reacción alérgica, o al menos no es una reacción que ponga en peligro la vida.

El tratamiento de elección de la reacción anafiláctica, independientemente de cuál sea la causa, es la adrenalina administrada de forma intramuscular. Los pacientes alérgicos a la picadura de himenópteros en riesgo de sufrir una anafilaxia deberían llevar siempre consigo un autoinyector de adrenalina.