Empleo, sanidad, servicios sociales, el campo, energías renovables y la investigación centran la intervención del presidente Barreda
En el último debate de la VII Legislatura relativo al estado de la Región
El jefe del Ejecutivo autonómico, José María Barreda, apela a la conciencia cívica, a la participación de los ciudadanos y a la pedagogía política frente al temor y la desazón que algunos inculcan porque “no hay nada que temer si trabajamos juntos, si nos esforzamos todos, si nos mantenemos unidos”. Las primeras palabras del presidente fueron en recuerdo a los dos guardias civiles y al intérprete fallecidos la semana pasada en Afganistán.
La economía, la sanidad y los servicios sociales, el campo y el medio ambiente, las energías renovables, la industria aeronáutica, la educación y la investigación como muestra de que en muchos aspectos, la sociedad de Castilla-La Mancha es ya diferente, y bastante mejor, a la de hace unas décadas, fueron las principales cuestiones que el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, expuso en el último debate del estado de la Región de la VII Legislatura.
En su intervención, José María Barreda puso de manifiesto que en Castilla-La Mancha se ha utilizado la autonomía para mejorar la infraestructura, para producir bienestar y para producir conocimiento, que es la llave del progreso.
Para el jefe del Ejecutivo castellano-manchego, esta región cuenta con una sociedad que construye su propio porvenir porque Castilla-La Mancha es joven y está cargada de futuro.
Según indicó Barreda, mientras otros han estado inyectando temor y desazón a la propia desazón generada por la crisis y criticando sin arrimar el hombro, el Ejecutivo autonómico, junto a los empresarios y los trabajadores, se ha esforzado en mejorar la realidad.
En su primera intervención, el presidente arrancó su alocución con un verso del escritor Jorge Luis Borges: “el futuro incierto tiene dos rostros: la esperanza y el temor”. Precisamente, frente a los “agoreros”, José María Barreda se queda para esta tierra con el rostro de la esperanza.
Para el jefe del Ejecutivo, no hay nada que temer si se trabaja desde la unidad porque “el único miedo posible es al miedo mismo que nos paralice”. Del mismo modo destacó que en las sociedades libres y democráticas nadie dicta lo que está por venir, es la gente, es el pueblo, es la sociedad, los que deciden el futuro.
Según Barreda, es posible conseguir, colectivamente, que el futuro no sea incierto, que sea lo que queramos construir entre todos, con valentía y decisión. De ahí la importancia de la conciencia cívica, la participación de los ciudadanos y la pedagogía política.
En una intervención de contenido positivo y seria carente de valoraciones personales e insultos, José María Barreda aseguró que esta Comunidad Autónoma vive en un presente continuo, de ahí que en Castilla-La Mancha sea muy importante para mañana lo que se haga hoy.
El presidente autonómico recordó que fue de los primeros en reconocer la existencia de la crisis, por ello desde el primer momento propugnó la necesaria unión entre todos y el esfuerzo compartido con los agentes económicos y sociales. Ése es el fundamento de los acuerdos alcanzados con los empresarios y los sindicatos y la filosofía del Pacto por Castilla-La Mancha que está resultando provechoso para la sociedad.
En la misma línea de unión se pronunció a lo largo del debate al advertir que el Gobierno que preside quiere trabajar desde la unidad para mejorar la calidad de vida de todos.
“Sabemos hacerlo porque lo venimos demostrando desde que tenemos autonomía. Podemos conseguirlo porque tenemos un gran potencial por desarrollar” aseveró el presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, quien pidió a toda la sociedad compromiso con el presente, lejos de todo temor, abriendo una gran esperanza.
Las primeras palabras del jefe del Ejecutivo autonómico fueron de homenaje y recuerdo para el capitán José María Galera Córdoba, vecino de Tarazona de la Mancha (Albacete), para el alférez Abraham Leoncio Bravo y para el intérprete español de origen iraní Ataollah Taefik, asesinados en Afganistán el pasado 25 de agosto.







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