La sociedad actual se encuentra capacitada para erradicar las desigualdades de salud que existen en el mundo y que afectan a las condiciones básicas de vida de miles de millones de personas, donde el hambre es la principal causa de muerte prematura, la mortalidad infantil-materna es 40 ó 50 veces mayor en los países pobres y millones de personas fallecen cada año por enfermedades evitables.

Esta es la principal reflexión del consejero de Salud y Bienestar Social, , que ha pronunciado hoy en el Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) la conferencia inaugural del I Seminario de Derechos Humanos, Ética y Medicamentos, que organiza este centro universitario.

Según Lamata, sesenta años después de la Declaración Universal de Derechos Humanos y nueve de la aprobación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio por 189 países del mundo, la generación de hombres y mujeres que lleva las riendas de la sociedad actual es la primera de la historia de la Humanidad que puede vencer los conflictos de igualdad en materia de salud que se producen a escala internacional.

Para el responsable regional, la botella de la igualdad en materia de salud se puede ver medio vacía o medio llena y él aboga por la segunda opción, ya que en los últimos años se ha logrado que 400 millones de personas hayan mejorado sus condiciones de vida y alimentación; se ha reducido la mortalidad infantil y prematura y se han dado pasos importantes en la lucha contra enfermedades curables o evitables.

Además, se han consolidado economías modernas y democráticas, con sistemas de protección social, se ha mejorado el acceso a la educación y a las nuevas tecnologías y se han evitado numerosos conflictos armados. En ese sentido, ha recordado que la actual crisis económica y la de salud pública con la gripe A han reforzado la idea de que todos los ciudadanos del mundo forman parte de una misma familia.

Una evolución positiva de la sociedad humana que se puede reflejar en los cambios sociales ocurridos en España, que en la actualidad dispone de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y una de las tasas de esperanza de vida más alta del planeta, cuando hace tres generaciones, es decir, hace sesenta años, las tasas de mortalidad infantil y esperanza vida se situaban al nivel de los países pobres de hoy; se padecía hambre, existía un analfabetismo generalizado; y la sanidad era privada, ocupándose la Beneficencia de atender a los pobres.

Sin embargo, Lamata ha resaltado que España también tiene que continuar haciendo esfuerzos sociales importantes para vencer desigualdades de salud todavía pendientes en el ámbito de la discapacidad, dependencia, salud mental, inmigración y etnias, violencia de género o por motivos de renta y condiciones de vida y trabajo.