Además, según ha explicado el consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, , se ha dado conocimiento del marco presupuestario con horizonte 2022, que servirá como eje para los próximos tres presupuestos.

Dicho marco presupuestario tiene en cuenta en primer lugar las previsiones económicas, y por otro lado los objetivos de estabilidad presupuestaria que la región está obligada a cumplir.

En cuanto a las previsiones, ha asegurado el consejero que se ha calculado “desde la máxima prudencia”, añadiendo que las previsiones de crecimiento se basan “en la confianza de que en los próximos años se mantendrá la demanda interna” gracias a la subida de salarios y el aumento del empleo.

También se prevé “un ligero incremento” del comercio más allá de la región consolidando un aumento de la demanda externa, si bien ha alertado del posible decrecimiento de las exportaciones a la Unión Europeo.

EL PIB CRECERÁ UN 2,3%

Será un 2,3% del PIB la evolución del crecimiento estimada por el Gobierno regional, una décima por encima de la subida nacional, si bien, según ha dicho, hay estudios más positivos que colocan el crecimiento castellano-manchego en el 2,5%, en alusión a estimaciones del .

En 2020, el Gobierno coloca el crecimiento en el 2%; en un 1,9% en 2021; y también un 1,9% en 2022. “En cualquier caso, queda patente en todas las previsiones realizadas para los años siguientes una desaceleración de la economía, pero se sigue creciendo”, ha indicado.

Para Ruiz Molina, el “optimismo” que mantiene el Gobierno se basa “en datos recientes que ponen de manifiesto que Castilla-La Mancha ha creado 234 empresas al mes”, algo que achaca a la “certidumbre” de las políticas del Ejecutivo de .

Ha sumado este dato al descenso de la tasa de paro y la creación de casi 100.000 puestos de trabajo en la pasada legislatura para exhibir ese optimismo que coloca a la región “creciendo por encima de la media”.

ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA

El segundo eje del marco presupuestario pasa por cumplir los parámetros de estabilidad presupuestaria. Ahora, con el 0,1% de déficit permitido para este año, Ruiz Molina ha reiterado que la deuda de 360 millones de euros por las entregas a cuenta del Gobierno nacional harán que no se pueda dar cumplimiento a este extremo.

En este punto, ha dicho que el “ya propuso más flexibilidad” en la tasa permitida de déficit, algo que “fue rechazada por el PP y Ciudadanos” en el . Precisamente, ha recordado, “los mismos partidos que piden más gasto público y menos impuestos”.

Con todos estos datos se fija el techo de gasto no financiero para los próximos presupuestos en 6.619 millones de euros, un 7,5% más con respecto a 2018, con 460 millones de euros más. De este montante, y teniendo en cuenta que el déficit tiene que ser de 0 en 2020, los ingresos vendrán por 5.416 millones de las entregas a cuenta del Estado y la liquidación; y otros 1.201 de ingresos propios y ajustes de contabilidad.

Ruiz Molina ha insistido en que se trata de una estimación en base a las tasas de crecimiento, si bien ha puesto de manifiesto la importancia del sistema de financiación a nivel nacional, toda vez que más del 82% del dinero a manejar viene directamente de las arcas del Estado.

Como novedad para el 2020, ha reparado en que por primera vez “el déficit tiene que ser del 0%”, por lo que este serán las primeras cuentas “con equilibrio presupuestario”.

“Será el primer en el que no se incremente el endeudamiento, sino todo lo contrario. Iremos amortizando la deuda que mantenemos con los bancos como todo hijo de vecino”, ha afirmado.

El consejero ha avanzado que esta legislatura servirá para trabajar “en la senda de la estabilidad” pero con mimbres de “crecimiento económico”, con la intención de “repartir la riqueza inyectando a los servicios públicos” y “cumplir con los compromisos adquiridos con los ciudadanos”. La previsión pasa por llevar el proyecto de ley de Presupuestos Generales a las Cortes el 1 de octubre.