Los estudios de polinosis llevados a cabo en la década de los 90 demostraron que sólo un 5 por ciento de los alérgicos a pólenes estaban sensibilizados a cupresáceas. Sin embargo, los datos actuales indican que este tipo de alergia oscila entre el 25 por ciento del total de alérgicos a pólenes en pequeñas ciudades, al 40 por ciento en grandes poblaciones, como , o , con mayor cantidad de parques, jardines, y urbanizaciones, lo que supone la tercera causa de alergia por pólenes, después de las gramíneas y el olivo.

“Las cupresáceas han pasado de ser unos pólenes anecdóticos, a representar una causa destacada de alergia a pólenes, provocando no sólo rinitis sino también episodios de asma en las personas sensibilizadas”, ha afirmado el presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de la Alergología e (SEAIC), el doctor Ángel Moral.

Por la época de aparición, es fácil confundir los síntomas de la alergia a las cupresáceas con infecciones respiratorias o episodios gripalesya que ambas afecciones son similares en cuanto a sintomatología por lo que es muy fácil confundir un estornudo de alergia con un resfriado común propio de esta época del año.

Los catarros duran entre 5 y 7 días y se asocian a congestión nasal y secreción densa. Suelen venir acompañados de fiebre, malestar general o dolor de garganta. Por otro lado, la sintomatología de la alergia se concreta en picor de ojos y nariz, enrojecimiento ocular y secreción nasal clara. Además, dura varias semanas y los síntomas varían en intensidad, dependiendo de la exposición alergénica.

“Muchos son los que se medican para acabar con el resfriado, pero realmente lo que tienen es una alergia, pues aunque no lo creamos en invierno también hay muchos tipos de alergias que deben detectarse y tratarse”, ha asegurado el doctor.

Por ello, la SEAIC recomienda a las personas alérgicas que en primavera y en verano acudan al alergólogo antes de que aparezcan los síntomas de la alergia al polen, y que lleven gafas de sol y/o mascarilla para proteger la conjuntiva ocular y la zona nasal.

Además, los expertos han recordado que es importante ventilar la casa tras la caída del sol, ya que en las horas centrales del día la polinización es mayor, y llevar las ventanillas del vehículo cerradas a la hora de viajar.

Evitar la estancia prolongada y la actividad física innecesaria en parques, jardines y zonas de arbolado, intentando permanecer el mayor tiempo posible en interiores limpios, sobre todo cuando haya mucho viento, y evitar acudir a cementerios o a urbanizaciones donde haya arizónicas y cipreses durante los meses de febrero y marzo, son otras de las recomendaciones que han dado los expertos.