Así, hasta finales de este mes de junio, un total de 77 mujeres se han beneficiado de este tipo de pruebas genómicas que permiten clasificar mejor el riesgo de la paciente, en función del pronóstico, y facilitan la elección y el ajuste del tratamiento, lo que puede evitar, en determinados casos, el uso de la quimioterapia.

La edad media de las mujeres que han accedido a estas pruebas es de 55,10 años, con un rango de edad que va desde los 30 a los 76 años, según ha informado la Junta en una nota de prensa.

El desarrollo de técnicas de biología molecular ha propiciado la aparición de pruebas genómica de carácter pronóstico o predictivo en cáncer, diseñadas para estimar el riesgo de recurrencia a la enfermedad y predecir con la mayor precisión posible la respuesta a la terapia adyuvante, es decir, el uso de un tratamiento posterior a la terapia principal para aumentar la posibilidad de supervivencia prolongada sin que se reproduzca el tumor.

El test se hace a partir de la misma biopsia que se extrae para diagnosticar el tumor de la paciente. La prueba da información biológica sobre diferentes genes que ayuda a subdividir en diferentes subtipos los tumores de mama. Según sea de un tipo u otro el cáncer, los médicos pueden tomar la decisión terapéutica más acertada para combatir la neoplasia.

AJUSTAR LOS TRATAMIENTOS

Por lo tanto, y en base a las características específicas de cada tipo de tumor, es posible ajustar los tratamientos de acuerdo a las características clínicas, patológicas y biológicas de cada paciente, logrando terapias más efectivas, menos agresivas y con mejores resultados y calidad de vida.

Para someterse a esta técnica, la paciente y los tumores deben cumplir una serie de requisitos generales y específicos. Así, por ejemplo, la candidata debe ser una paciente con cáncer de mama precoz operado, con buen estado funcional y no tener afectados los ganglios linfáticos.

Además, no debe tener contraindicaciones para la administración de quimioterapia sistémica y que los receptores de estrógeno sean positivos.

La propuesta de realización del test genético predictivo la realiza el facultativo especialista en Oncología Médica, que informa a la paciente sobre la existencia de esta opción diagnóstica que puede influir en la toma de la decisión terapéutica.

Según los resultados obtenidos en diferentes ensayos clínicos, el uso de estas plataformas genómicas puede suponer un cambio en la decisión terapéutica de entre un 18 y un 30 por ciento de los casos, no solo para no administrar quimioterapia si no es necesaria, sino también para administrarla en aquellas pacientes de pronóstico dudoso y en las que con la prueba se confirmen que son mujeres con alto riesgo de recaída y, por tanto, la quimioterapia se hace necesaria.

Estos test ayudan a identificar mejor que los criterios clínicos a las pacientes que por su riesgo de recurrencia podrían beneficiarse o no de quimioterapia. Todo ello con el objetivo último de aumentar la supervivencia en cáncer de mama.