ALSA, que se hizo con la contrata en abril de 2013, “no acepta ninguna de las propuestas del comité, ni en materia salarial, ni sobre la jornada laboral, los festivos, las ratios de personal, las categorías y la asignación de vehículos; ni sobre los trabajadores con contratos precarios; ni siquiera sobre la ropa de trabajo o los baños autolimpiables para que las conductoras y los conductores puedan hacer sus necesidades dignamente”, explicó el presidente del Comité, , en rueda de prensa ofrecida esta mañana en la sede de CCOO de Guadalajara.

Ante la postura de la empresa, el comité de empresa convocó el pasado miércoles a los 75 trabajadores de la empresa a una asamblea en la que se acordó emprender movilizaciones en el caso de que ALSA no muestre alguna intención de acercar posturas en la reunión del próximo martes.

“La asamblea de trabajadores, con una participación masiva, tomó la resolución de emprender las medidas que sean necesarias para conseguir sus objetivos legítimos y más que razonables”, indicó Aguirre, que recordó que llevan con el sueldo congelado desde 2012.

“La empresa concesionaria sí que ha percibido del ayuntamiento los ajustes anuales de IPC establecidos en el pliego de condiciones. Digamos que lo que pagamos todos los ciudadanos de Guadalajara, ASLA se lo ha metido en el bolsillo para ellos solos; y sin embargo los trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo y perdiendo derechos por la injusta aplicación del convenio que lleva caducado casi dos años.”

“Queremos desde aquí hacer llegar a los medios de comunicación y por supuesto a los ciudadanos de Guadalajara las condiciones en el que realizan su trabajo los conductores y conductoras de los autobuses que les transportan por su ciudad; queremos que la ciudad sepa que nos sentimos maltratados, de cómo se las gasta esta empresa; y que nuestros vecinos conozcan el esfuerzo realizado por los trabajadores y las trabajadoras de un servicio público que pagamos todos”

Respecto a las “distancias insalvables” en la negociación del convenio, Aguirre explicó que los trabajadores llevan cinco años con el sueldo congelado y ahora piden una subida 3% para este año y los dos siguientes, más otro medio punto para compensar el cero por ciento que tuvieron en 2016, cuando el ¡PC subió un 1,6%. Pero ALSA sólo ofrece un incremento anual del 0,5% y además vinculado a unas condiciones que creen que son imposibles de cumplir: que el ‘absentismo’ (las bajas por enfermedad incluidas) y la siniestralidad (los accidentes que puedan sufrir los autobuses) no supere unos porcentajes “inasumibles. Es imposible que en una actividad como la nuestra no haya partes de tráfico”

A este respecto, además, ALSA castiga duramente cada accidente, de los que a menudo no son responsables los conductores de los autobuses, pero a los que la empresa impone suspensiones de empleo y sueldo.

Aguirre pidió a ALSA “que reconsidere su postura y que el martes acuda con otro talante a la mesa de negociación.” En caso contrario, y sin descartar ninguna medida legal, el comité volverá a reunir a la asamblea de trabajadores para acordar y planificar las movilizaciones a llevar a cabo.