El pie zambo es un defecto de nacimiento de causas desconocidas en el que el pie se encuentra torcido o invertido hacia dentro y hacia abajo. En Europa Occidental afecta a uno de cada mil recién nacidos, aunque en otras zonas del planeta, como Sudamérica, el número de casos alcanza los 4,5 por millar de neonatos, ha informado la Junta en nota de prensa.

Durante décadas, se intentó dar solución a esta anomalía con cirugía o medios mecánicos, hasta que en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial el médico menorquín puso en práctica su método en la , tratamiento que desde entonces es de referencia para corregir esta malformación.

Este método consiste en practicar estiramientos sobre el pie del bebé e inmovilizarlo con un yeso cuando se alcanza un punto máximo de corrección. Al cabo de cinco o siete días se retira el yeso, se fuerzan de nuevo los tendones del pie y se inmoviliza de nuevo.

Muchos facultativos conocen esta técnica, pero “muy por encima porque hay cierto respeto a aplicarla con bebés de ocho o diez días de vida y de ahí la importancia de jornadas como ésta en la que se puede practicar y adquirir destreza con esta técnica”, explica , traumatóloga del y una de las promotoras de este encuentro.

La jornada celebrada en Ciudad Real ha contado con la participación de profesionales de los servicios de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital General Real y de los hospitales ‘Gregorio Marañón’ de Madrid y de Albacete.

Tras una sesión matinal de carácter teórico, los inscritos realizaron practicas por parejas de las técnicas de manipulación e inmovilización de los modelos que simulan las deformidades, tanto al principio como después de tres o cuatro yesos de corrección, un proceso que se ha desarrollado bajo la atenta supervisión de los especialistas porque, como aclara la doctora Martínez, “el método Ponseti es sobre todo práctico, no basta sólo con leer libros y ver fotos”.

Eso sí, añade, “es una técnica muy agradecida”, tanto que “en seis semanas tendremos un pie completamente normal gracias a que las extremidades de los recién nacidos son muy elásticas y flexibles y el cartílago nos permite llevar el pie a su posición correcta”.