El patrón de biodiversidad propuesto se repite en biomas terrestres de todo el planeta y en un amplio espectro de grupos animales y vegetales, ha informado la UCLM en un comunicado.

Durante el desarrollo de este trabajo científico, los autores han analizado el ensamblaje espacial de especies en más de 300 comunidades de contrastados gremios ecológicos (briófitos, plantas vasculares, aztozoos, insectos) en ambientes homogéneos, con amplia distribución biogeográfica (zonas polares, estepas templadas, desiertos, bosques tropicales), mediante la construcción de redes de interacciones sobre la base de las asociaciones positivas (agregación) y negativas (repulsión) de los organismos.

El modelado de interacciones, tal y como explican, ha revelado un patrón general de organización que compatibiliza la persistencia de las especies raras (en términos de abundancia) con la primacía de la competencia: “las especies abundantes monopolizaron el 90% de las asociaciones negativas, mientras que las especies raras estuvieron mayoritariamente implicadas (92%) en asociaciones positivas, formando pequeños módulos dentro de las redes”, señalan.

Este patrón general sugiere que la asociación positiva de las especies menos competitivas en los ecosistemas les permite resistir frente a las dominantes, superando así el desplazamiento y desaparición local “que predice el principio de exclusión competitiva. Además, la comparación de simulaciones reveló que el modelo propuesto en este trabajo fue el mecanismo ecológico más eficiente, con mucho, en la explicación de los patrones reales de organización de la biodiversidad”.

El estudio abre la puerta a un enfoque teórico de gran calado en la comprensión de la organización de las comunidades biológicas, con importantes posibilidades de aplicación en la conservación de la biodiversidad.