Izquierda Unida se felicita por la retirada definitiva de las reválidas acordada entre el . Nos encontramos sin duda ante un triunfo de la lucha llevada a cabo durante los últimos años por la comunidad educativa. Con esta medida, estudiantes, madres, padres y profesorado continúan imponiendo al el inevitable entierro de la LOMCE.

El Gobierno ha pactado con las Comunidades Autónomas una “reforma” de las reválidas de la LOMCE con la que las de 2º de Bachillerato serán equivalentes a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), y las de 4º de ESO, 3º y 6º de Primaria serán de diagnóstico y sin efectos académicos, solo de carácter muestral y no universales (es decir, sin la obligación de realizarla todo el alumnado). El título de la ESO será único, independientemente del itinerario (académico o aplicado) cursado y podrá conseguirlo el alumnado de Formación Profesional Básica a criterio del profesorado y sin realizar ninguna reválida.

Aunque el Gobierno recule con este tema ante las contundentes movilizaciones de estos meses, la oposición parlamentaria y el rechazo social, queda la batalla por la derogación de la LOMCE, que es mucho más que las reválidas y lo realmente es importante y urgente. No se puede olvidar que la LOMCE sigue manteniendo las líneas maestras para la educación del Partido Popular que pasan por la privatización y la subordinación del sistema educativo al servicio de la banca y las grandes empresas.

El problema añadido es que la política educativa que Ciudadanos y el Obrero Español están desarrollando en territorios en los que ejercen funciones de gobierno, perpetúan las políticas del Partido Popular: ahogamiento financiero de la educación superior en Castilla la Mancha; renovación antidemocrática y corrupta de conciertos a entidades religiosas y privadas que se están promoviendo en Aragón, Andalucía y ; propuesta de modelo de financiación neoliberal para las universidades en la Comunidad de (la LEMES) y en la Junta de Andalucía. Estos hechos no hacen más que confirmar que estos dos partidos no disponen de alternativa educativa más allá de maquillar bajo buenas palabras las mismas políticas defendidas por el Partido Popular, que sigue ahondando en la liberalización de la enseñanza.

Es por todo esto por lo que, pese a estar de acuerdo en la apertura de espacios parlamentarios para la elaboración de una nueva ley consensuada, creemos que la actual correlación de fuerzas en el no es suficiente como para construir un modelo educativo público, laico y equitativo, al servicio de la mayoría social. Nos tememos que los llamamientos a un gran “Pacto Nacional por la Educación” se queden en pura retórica que no cambien en lo fundamental unas políticas educativas al servicio de la gran empresa, la banca y los objetivos neoliberales de de los Mercaderes y nuevos tratados de librecambio que abran la puerta incluso a transnacionales en el mundo de la educación.

Los hechos del avalan esta desconfianza puesto que ha impugnado ante la Mesa del Congreso el acuerdo aprobado en el Congreso de los Diputados, por amplia mayoría, de una proposición de ley para la paralización del calendario de implantación de la LOMCE. Este es un claro intento de dinamitar la iniciativa parlamentaria. Si cada vez que al Gobierno no le agradan los acuerdos del poder legislativo recurre al -donde cuenta con un (ex)afiliado de presidente para que le dé la razón-, lo que está volviendo es a buscar los resquicios de la ley para imponer su ideología, lo cual le desacredita para el impulso de un pacto educativo.

Por eso, el primer paso para que sea creíble este acuerdo y no se convierta en una operación de las élites destinada a blanquear la LOMCE, es que los partidos firmantes del compromiso de derogar la LOMCE, juntos a otros grupos que también han manifestado su voluntad de derogarla, cumplan su compromiso, pues -como expresaron entonces- “tienen mayoría suficiente en esta legislatura para derogarla”. Un segundo paso es que no hagan un pacto por arriba, desde los despachos políticos, sino que cuenten con la comunidad educativa realmente para alcanzar un amplio acuerdo social y político, asumiendo como documento de mínimos para ese gran Pacto Nacional el “Documento de bases para una nueva Ley de educación”, coordinado por el Foro de , que ha surgido de la propia comunidad educativa y se ha elaborado por una amplia representación de la misma.

Pero estos dos pasos no serán más que “brindis al sol” sino dan el previo y crucial paso de revertir los recortes en los presupuestos del 2017 y en cada Comunidad Autónoma y reforzar la opción por una educación pública, laica, gratuita y democrática que garantice el derecho de todas y todos a una educación de calidad en condiciones de igualdad. Es necesario en el siglo XXI un nuevo modelo educativo, que avance hacia la gratuidad total de la enseñanza, hacia la eliminación de las barreras clasistas que aún hoy sufren tantas estudiantes y familias, hacia la separación total de la Iglesia y hacia la promoción y normalización de las diferentes culturas nacionales que conviven en el Estado.

Hoy más que nunca es fundamental que las organizaciones estudiantiles, los sindicatos de trabajadores de la enseñanza, las asociaciones de madres y padres y la sociedad en general se mantengan en tensión y en guardia pues después de las reválidas toca enterrar la LOMCE para hacer que la asegure la inclusividad escolar y la equidad social. La experiencia nos indica que, sin su presencia en las calles, movilizando y organizando a toda la comunidad educativa, será imposible dar nuevos pasos para construir otra educación para otra sociedad. Tanto desde los parlamentos como en las calles, la educación con la que soñamos la construiremos con resistencia, unidad y lucha.

LOMCE NO!

EDUCACIÓN PÚBLICA DE TOD@S Y PARA TOD@S.