Así lo ha manifestado, en declaraciones a Europa Press, el gerente de la en Áreas con Centrales Nucleares (AMAC), Mariano Vila, en alusión al estudio encargado por este movimiento, formado por trece municipios que conforman la Mancomunidad Tajo-Guadiela, a la universidad sobre la evolución económica y poblacional de esta comarca en comparación con pueblos no nucleares semejantes.

La central de Zorita, cerrada desde el 2006, afronta en la actualidad su fase final de desmantelamiento, y según muchos de los alcaldes de esta comarca, con los que coincide Vila, desde entonces el descenso poblacional y económico es un hecho constatable que hace más necesario que nunca dar apoyo a la zona con el fin de que “no muera del todo”.

Según Vila, dicho estudio deja claro que los pueblos que no han tenido nunca una nuclear están en este momento mejor que aquellos que la tuvieron y ya no la tienen.

Para Vila, esto demuestra la teoría que siempre ha tenido AMAC de que “tener una planta nuclear te da unas ventajas cuando la tienes, pero te deja desierto cuando la cierras”.

En este sentido, el gerente de AMAC ha explicado que a raíz de la implantación de la primera nuclear de España en la comarca de Zorita muchos de los residentes en la zona abandonaron sus actividades tradicionales para irse a trabajar a la planta, pero tras su cierre ya no retomaron los trabajos que hacían anteriormente “acabándose la actividad económica clásica” de esta comarca.

Por todo ello, para AMAC, este estudio refleja que “es más necesaria que nunca” la participación y colaboración de las administraciones para combatir la pérdida poblacional y económica de esta comarca de la Alcarria, que precisa de una “atención especial”.

Los municipios integrados en este movimiento son: Pastrana, Albalate de Zorita, Almoguera, Almonacid de Zorita, Escopete, Illana, Pozo de Almoguera, Sayatón, Valdeconcha, Yebra y Zorita de los Canes, en la provincia de Guadalajara, y y de Altomira, en Cuenca.

Desde estos pueblos tienen aún más claro que el “el golpe más fuerte” aún está por llegar, y que se producirá este año o el 2020, con la llegada del desmantelamiento total de la planta por parte de la a Empresa Nacional de (Enresa).

Por ello, el Movimiento Alternativa a Zorita y AMAC confían en que para esta fecha exista un proyecto nuevo para una comarca en la que si no se actúa “morirá”, premonición que comparten la mayor parte de los alcaldes de esta zona, tremendamente preocupados por la creciente despoblación que sufren sus pueblos.

En el año 2006 la central nuclear cesó su actividad por decisión del Gobierno central y según Alternativa Zorita, ello motivó la destrucción de puestos de trabajo y la pérdida poblacional.