A inicios de la campaña el secretario general de UPA en la región, , y el responsable de Vino de UPA, , hicieron una valoración de cuáles eran las expectativas y qué esperaba la organización agraria de la campaña donde se preveía un descenso de la producción, con una cantidad que UPA estimó cercana a los 20 millones de hectolitros, cuando en 2016 fueron 23 millones, ha informado UPA en nota de prensa.

Pues bien, mediada la campaña, estas estimaciones han quedado “por encima de la realidad” y el hecho de que la calidad prevista sea considerada como “excelente” no supone “ningún consuelo si los precios no acompañan”.

“Debido a la situación del mercado y la merma en la producción de otros países productores como Francia e Italia, se podría favorecer la mejora de los precios; unos precios que la organización agraria siempre ha defendido para ayudar a las rentas de los agricultores. Unos precios dignos, nunca inferiores a los costes de producción”, ha recordado García-Gasco.

Asimismo, ha manifestado que esta estabilidad “ya no se da porque las expectativas de producción se han quedado muy cortas, lo que condiciona el propio mercado y las ventas”. Pero es más, “la industria no está haciendo ninguna obra de caridad a pesar de las relativas subidas de algunos precios”.

A juicio del responsable de Vino de la Unión de Pequeños Agricultores, es “sencillo: partimos de unos precios que nunca han cubierto los costes de producción unido a la merma de la producción que, en muchos casos asciende el 50 por ciento”.

UPA Castilla-La Mancha ha incidido en “la exigencia sobre el cumplimiento de los contratos con sus precios tal y como establece y marca la ley de la cadena agroalimentaria. Es a partir de aquí donde se conseguiría la estabilidad del mercado y, sobre todo, facilitaría a los agricultores su trabajo”.

Por último, desde la organización reiteran la “necesidad de obtener precios dignos para la uva, una manera de conseguir que los agricultores sepan a qué atenerse cuando se dirigen a las bodegas”.