Es una anomalía del sistema electoral, que no ocurre en los comicios generales, autonómicos y europeos, y se debe a que el no tiene capacidad para producir ni distribuir las papeletas en este sistema de lecto-escritura táctil para los más de 8.000 municipios españoles con los tiempos que marca la Junta Electoral.

“Existe un déficit en las elecciones municipales porque las personas con discapacidad visual necesitan de la ayuda de alguien externo para meter la papeleta en el sobre, comprometiendo así su derecho de sigilo”, advierte Pérez Bueno en declaraciones a Europa Press, que apunta que la tecnología lo podría permitir, incorporado, por ejemplo, un código QR leer el contenido de una papeleta con un móvil.

En 2007, el Gobierno socialista aprobó un Real Decreto para garantizar el voto secreto y accesible para que las personas con discapacidad visual pudieran ejercer este derecho de forma secreta, de acuerdo a la Constitución española y a la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por España hace doce años.

Para ello, se reguló la distribución de un ‘kit’ con los sobres de las candidaturas en Braille, que los interesados solicitan al Ministerio del Interior. Sin embargo, estos ‘kits’ no se distribuyen en las elecciones locales, dado el elevado número de candidaturas para los más de 8.000 municipios españoles.

LAS BARRERAS DE LOS VOTANTES CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

Las personas con discapacidad intelectual se encuentran con otro tipo de barreras a la hora de ejercer su derecho al voto, como las dificultades para distinguir las papeletas de los partidos políticos, para entender los mensajes de los candidatos o encontrar la mesa en la que votar, unido a la ausencia de personal especializado en los colegios electorales.

Estas son algunas de las conclusiones de una encuesta sobre accesibilidad cognitiva realizada por la organización después de los comicios generales del pasado 28 de abril, en los que, por primera vez, más de 100.000 personas con discapacidad intelectual, incapacitadas judicialmente, pudieron ejercer su derecho al voto. Este cuestionario lo ha respondido un total de 1.066 personas.

“Cuesta diferenciar las papeletas” o “es difícil encontrar el sitio donde votar”, destacan varios encuestados, mientras otros lanzan varias propuestas para mejorar la accesibilidad del voto: “personal especializado en cada colegio electoral”, “papeletas por colores y en orden”, “todo con lectura fácil y Braille” o “adaptar los programas, que no sean tan técnicos”, entre otras.