Así lo adelanta el diario El País en su edición de este miércoles y lo ha confirmado a Europa Press el director general de Salud Pública de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, , quien ha explicado todo se descubrió el 8 de febrero cuando ingresaron en Urgencias del cuatro personas con triquinosis.

A partir de ahí, ha relatado, se dio aviso al Servicio Epidemiológico que comenzó a investigar si estas personas habían ingerido carne contaminada, descubriendo el que el 8 de enero se había hecho una matanza de un cerdo no declarada en una finca de Retuerta del Bullaque.

Como consecuencia, los servicios veterinarios tomaron muestras y analizaron la carne de este cerdo que, en forma de embutido, todavía se conservaba y detectaron que contenía el parásito de la triquina, por lo que se decomisó esta carne y se dio aviso a la personas que aún conservaban restos para que acudieran a sus médicos y que no comieran o destruyeran la comida contaminada.

Con todo, el director general de Salud Pública ha apuntado que de los 22 asistentes a la matanza de enero, 17 resultaron afectados. Nueve de ellos —7 en , uno en y otro en Madrid capital— fueron tratados en hospitales de la Comunidad de Madrid y los ocho restantes en el de Ciudad Real.

“Todos tuvieron el tratamiento oportuno, mejoraron y han sanado”, ha señalado Tordera, que ha indicado que esta matanza no declarada no pasó por los servicios veterinarios. “Habitualmente, cuando se hace una matanza en una localidad, se pide permiso al Ayuntamiento que habilita un veterinario para llevar a cabo el pertinente control sanitario”, ha agregado.

El director general de Salud Pública ha pedido a la población que esté tranquila porque si se cumple con la normativa no hay “ningún problema de contagio” y ha pedido a quienes hagan una matanza que sigan la normativa vigente y confíen en los servicios sanitarios.