Las partes del juicio, en unas escuetas declaraciones a los medios, han mantenido sus posturas y, así, el abogado de la acusación particular —que ejerce el padre biológico del niño—, al igual que el fiscal, mantiene su petición de 15 años de cárcel para cada uno de ellos, mientas sus defensas solicitan la libre absolución de ambos.

En la primera sedición celebrada este martes, han declarado el cirujano que operó al niño y varios pediatras, aunque no ha trascendido nada de sus manifestaciones ante el tribunal. Los abogados de las partes, por otro lado, han considerado que en este caso lo que se trata de dilucidar es si las heridas que presentaba el niño pudieron ser provocadas por causas “endógenas o exógenas”.

Según se decía en el escrito de acusaciones del fiscal, una vez conviviendo juntos, en la primera semana de octubre de 2012, el menor fue asistido en el servicio de urgencias pediátricas por presentar fiebre y deposiciones de consistencia blanda, siendo diagnosticado de síndrome febril de corta evolución y posible virosis.

De nuevo en la vivienda, los procesados, puestos de común acuerdo o, en todo caso asumiendo la realización de la actuación que a continuación se describe, con un evidente ánimo libidinoso y en el contexto de una actividad de carácter sexual, sometieron al niño a una conducta sexualmente violenta tras sujetarle fuertemente la cara con una mano para inmovilizarlo, consistente en penetración anal.

Señala el fiscal en su escrito que esta acción le produjo lesiones de extrema gravedad, de tal modo que de modo inmediato comenzó a presentar síntomas tales como vómitos, abultamiento del abdomen, sudoración, siendo trasladado por el procesado hasta el servicio de urgencias del Hospital General Universitario de Ciudad Real a las 1.26 horas del día 11 de octubre de 2012, donde fue intervenido quirúrgicamente con carácter urgente por el inminente riesgo vital que corría.