Con una muy buena entrada, el aforo del teatro Municipal de Almagro, en el que se está desarrollando el trigésimo Encuentro de Poesía Española, que organiza la Diputación Provincial en colaboración con el ayuntamiento de esta ciudad, quedó gratamente sorprendido tanto con la delicadeza de la prodigiosa voz de la mezzosoprano Sonnia L. Rivas-Caballero, y la melodiosa música de la vihuela de Juan Carlos Mulder como de las notas introductorias de Belén Yuste sobre los poemas, esenciales para conocer y comprender el momento en el que se compusieron y a quienes estaban dedicados.

El recital, estructurado en tres bloques, ofreció lo más granado de los místicos españoles. Se inició con los poemas de Ana de San Bartolmé, insigne carmelita y compañera inseparable de Santa Teresa. Después llegó la parte correspondiente a san Juan de la Cruz y, finalmente, el gran bloque de Santa Teresa de Jesús, fundadora de los Carmelitas Descalzos y de dieciséis conventos, que sufrió persecuciones, procesos y encarcelamientos. De su intensa obra, una selección de los poemas más emblemáticos, Camino de perfección , Vivo sin vivir en mí…

“Este recital es el fruto de muchos años de trabajo, porque la mezzosoprano Sonnia L. Rivas-Caballero no solamente canta sino que es musicóloga y ha estado durante muchos años imbricando la música popular del siglo XVI, para que métrica y estructuralmente encajara en los poemas teresianos”, comenta la escritora y especialista en estudios teresianos, Belén Yuste.

Toda una labor de investigación de Sonnia, realizada a lo largo de muchos años, y que en parte tuvieron su recompensa cuando el Papa Juan Pablo II la recibió en audiencia por este trabajo que en 500 años nadie había hecho. Y ese trabajo culminó con un primer disco que se tituló “Coloquio de amor” que recibió muchos galardones. Después hubo un segundo disco “Corazón enamorado” y ahora, con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, un tercero, este “Recital teresiano” que es lo que se ha interpretado aquí, y es la recopilación mas granada de todos los poemas.

No exento de dificultades, Yuste continua explicando que a la hora de plantearse este montaje, ha habido que conjugar texto y música. “Sabíamos que Santa Teresa usaba la música popular y quitaba la letra profana, sustituyéndola por sus versos religiosos. La dificultad se nos presentaba saber qué melodía, a la vuelta de 500 años, había utilizado de base tanto ella como San Juan de la Cruz como sus seguidores”.

Y añade, y así lo pudo comprobar el público de Almagro que asistió a este espectáculo excepcional, que la mezzosoprano Sonnia L. Rivas-Caballero, tiene una voz maravillosa, con una vocalización perfecta que permite entender sin dificultad el poema. En definitiva, un maridaje de la mejor música del XVI con los mejores poemas de la mística española.

Llegados a este punto nos interesamos por la vihuela y por su instrumentista, Juan Carlos de Mulder, un gran concertista y compositor de reconocido prestigio, que trabaja con las principales orquestas españolas y extranjeras. Indispensable en este recital. “La vihuela es la antecesora de la guitarra y es el instrumento que se usaba en el siglo XVI, pero tampoco se ha pretendido que este instrumento quitara fuerza y valor a los poemas, de ahí que se haya optado por un formato en el que la vihuela acompañe a la voz, pero que el protagonismo lo tengan ambos, voz e instrumento”, puntualiza Belén Yuste.

Finalmente, el papel de Belén Yuste en el recital se hace imprescindible, porque el público conoce a través de sus palabras el significado de los poemas, el tiempo en el que se hicieron, el porqué , a quien se dedicaba. Es decir, sitúa al espectador en el contexto y comprende en qué momento se compusieron los poemas, a quienes se los dedicaron, cual es la labor de la mezzosoprano y las referencias históricas de cada bloque.

El recital seguirá su curso por diferentes lugares durante el próximo 2016. De momento Almagro se ha abierto para estos tres artistas como un lugar emblemático. “Después de actuar en muchas iglesias y catedrales de España y de Europa, estar en un sitio tan castellano y tan importante en la tradición cultural española es una gran alegría y un honor”, manifiesta Belén Yuste, gratamente sorprendida por el espacio y por la buena acústica del Teatro Municipal.

Vivo sin vivir en mi, y tan alta vida espero, que muero porque no muero… Los versos de Santa Teresa fluyen del escenario al patio de butacas y el espíritu de los asistentes parece elevarse a los cielos.