“Lo que más me fascina de tí, es cómo te sigue apasionando FENAVIN y cómo has conseguido contangiárnoslo a los que hemos llegado más tarde a esta gran idea que hoy sentimos como propia y la vivimos con entusiasmo”, ha dicho el presidente de la Diputación y de FENAVIN, Caballero del hombre que ha dirigido el evento desde sus inicios, , quien acompañó al entonces presidente de la institución provincial, , cuando la Feria Nacional del Vino comenzó a andar.

Ha agradecido que siga manteniendo el mismo interés y que haya ayudado al Equipo de Gobierno, trabajando codo con codo con el coordinador institucional, , a poner en marcha una edición más de FENAVIN.

Precisamente Manuel Juliá ha actuado de maestro de ceremonias durante el acto inaugural. Durante su intervención ha puesto el acento en que “el vino primero se sueña, y luego se hace”. A partir de esta analogía ha subrayado que “Fenavin primero se soñó y luego se hizo. Contra todos los imposibles. Hay que soñar bien. Hay que soñar cosas imposibles para conseguir lo posible”, antes de resaltar que desde el primer día en el que, desde su competencia técnica pensó en Fenavin, “lo imaginé así, como ahora es, pensé en un lugar vivo, de futuro. Un lugar en el que el pasado de sudor, sol, dudas y esperanzas se pueda poner de largo, pueda conquistar el futuro”.

Julià, por último, ha recordado que, desde la organización “en nuestra pequeña parte, porque la gran parte la ponen aquellos que desde la primera gota de sudor, hasta el último balance, realmente se la juegan, nosotros hemos preparado, con corazón, inteligencia y alma, un buen lugar para que puedan tocar el futuro deseado, y puedan hacer negocio”. Todo ello enfocado a que “cada uno de los anhelos, de los esfuerzos, de la pasión que han puesto en el vino tenga más sentido, ya que pueden ofrecerlo a aquellos que son su destinatario, los consumidores”.