La fortaleza que ha mostrado el Estado democrático frente al duro desafío independentista esgrimiendo los preceptos recogidos en la Constitución; la necesidad de actualizar la Carta Magna, que “no es obligatoria” aunque “sí recomendable”, para lograr un espacio más amplio de convivencia pacífica, bienestar y libertar; así como el valor que tuvo y tiene en la actualidad el consenso y la concordia para articular un clima de convivencia plural de respeto al que piensa y siente de manera diferente, son tres de las varias reflexiones enmarcadas en la importancia de la etapa democrática y sus positivas consecuencias para los ciudadanos que ha hecho esta mañana el presidente de la Diputación, , en el discurso que ha ofrecido en el Palacio provincial, tras proceder al tradicional izado de la bandera, en el transcurso del acto institucional conjunto conmemorativo del XXXIX aniversario de la Constitución española.

Un acto en el que Caballero ha puesto de manifiesto la inteligencia superior y la altura de miras con las que se consiguió que en España “ganáramos todos, que triunfáramos todos los españoles”. Ha reproducido precisamente estas palabras del ciudadrealeño , quien falleció en la tarde de ayer víctima de una larga enfermedad, a modo de homenaje, con el objetivo de destacar la figura de una persona que siempre hizo gala de su compromiso con la política, que se identifica especialmente, según ha dicho, con los dos hechos más relevantes acaecidos en los últimos 40 años, la aprobación de la Constitución y, “como consecuencia de ello, el desarrollo y consolidación del Estado democrático”, y el ingreso de España en .

Son reflexiones que ha expresado Caballero tras un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Marín y en el transcurso del discurso institucional que ha pronunciado y que se reproduce íntegro a continuación:

Les saludo a todos y les doy la bienvenida al Palacio de la Diputación en un día que preveía feliz, pues por tercer año celebramos con éxito unas jornadas de puertas abiertas para conmemorar el nacimiento, vigencia y fortaleza de la Constitución Española de 1978.

Lamentablemente, el fallecimiento de nuestro paisano Manuel Marín, aunque esperado, ha empañado este día.

Manuel Marín ha sido, sin ninguna duda, el manchego de más proyección internacional, su compromiso con la política se identifica especialmente con los dos hechos más relevantes de la historia de España de los últimos 40 años:

La transición, la aprobación de la Constitución y como consecuencia de ello, el desarrollo y consolidación del Estado democrático,

y el ingreso de España en la Unión Europea.

En estos dos acontecimientos, trascendentales para la modernización de nuestro país y la convivencia pacífica y en libertad de todos los españoles, tuvo una implicación decisiva nuestro querido .

El, falleció ayer tarde después de una larga enfermedad, pero su obra y su manera de ser y de estar en la política, permanecerán siempre en nuestro recuerdo, como un ejemplo a seguir, como un modelo a imitar.

Qué la tierra te sea leve, amigo Manolo¡¡¡.

Mañana seis de diciembre, y así viene ocurriendo desde 1979, es un día festivo en toda España, la conmemoración lo merece. Mañana celebraremos el 39 aniversario de nuestra Carta Magna, una obra de la que todos los españoles debemos sentirnos especialmente orgullosos; constituyó el punto de partida de nuestra democracia.

La constitución nació del dialogo, del acuerdo y de la renuncia a las propias posiciones, nació en definitiva de una interpretación integradora de los deseos, los valores y las esperanzas de todos los españoles.

No fue sencillo este acuerdo, no piensen los más jóvenes, que aquellos eran “años de vino y rosas”, más bien al contrario, había una enorme crispación política y una gran intolerancia hacia las posiciones de los otros. Pero hay que reconocer, que el concurso y la voluntad de un grupo de hombres de una inteligencia superior y enorme altura de miras, consiguió que en España, en esta ocasión, en palabras de Manuel Marín, “ganáramos todos, triunfáramos juntos todos los españoles”.

Esto fue posible, gracias a un grupo de hombres, que se convencieron de pasar página y dejar atrás lo que había sido siempre la historia de España, recordando los versos de ,

“de todas las historias de la historia,

sin duda la más triste es la de España,

porque siempre termina mal”.

Su valor y su proeza, no se basan exclusivamente en que fueran capaces de ponerse de acuerdo entre ellos a pesar de sus distintos orígenes, procedencias ideológicas y experiencias vitales. Lo verdaderamente importante, lo que da magnitud a su acierto, es que lograron contagiar a la ciudadanía de su época, de la necesidad de dejar a un lado las diferencias y conseguir el bien común.

Por eso, es tan importante que los que nos dedicamos al servicio público desde la política, hagamos siempre pedagogía social en favor de la concordia, aunque eso, en algún momento, pueda suponer ir en contra de nuestros intereses electorales.

Si ese miércoles 6 de diciembre de 1978, el pueblo español con su voto, sentó las bases para que “ganáramos y triunfáramos todos”, es porque se produjeron renuncias personales y políticas y se apostó por convivir juntos en democracia y en libertad.

Y si lo consiguieron los padres de la constitución y con ellos los españoles y españolas de entonces, es porque fueron conscientes de que convivir en democracia y libertad, es sobre todo respetar al que piensa y siente de manera diferente.

Hoy nadie puede negar, ni siquiera los más reaccionarios, reactivos y sectarios, que desde hace 39 años, la Constitución Española nos permite disfrutar el periodo más duradero de nuestra historia de convivencia plural, y también las mayores cotas de bienestar y solidaridad. Así mismo, es este marco constitucional, el que nos ha permitido disfrutar plenamente de nuestros derechos y libertades.

Pero como he dicho antes, entonces, en el 78, tampoco fue fácil, hubo necesariamente renuncias a las posiciones propias, y las hubo por parte de todos. Si no hubiera sido así, difícilmente se podría haber concluido con el acuerdo, con el consenso de todos.

En los últimos meses, España ha atravesado momentos de extrema dificultad. El desafío independentista ha cuestionado la Constitución, el modelo de Estado, la propia idea de España y hasta sus límites territoriales.

Pero los secesionistas no lo han conseguido, y a pesar de la dureza de su ataque contra el Estado democrático, se ha demostrado que nuestra Constitución es mucho más fuerte que sus embestidas, y aun con dolor, nuestra Carta Magna ha sabido resolver el envite.

Pero en este sentido, quiero llamar su atención, tanto en la fortaleza de la democracia surgida de la Constitución, como en la posibilidad que nos ofrece de ser un espacio de encuentro de todos los españoles. Ya lo fue en el pasado, y lo puede ser de nuevo en el presente y en el futuro.

Que la democracia es fuerte, lo ponen de manifiesto sus 39 años de vigencia, pero también es importante destacar que con esta Ley de Leyes, España y de manera especial nuestra tierra, a pesar de las dificultades, ha logrado un largo periodo de desarrollo económico, modernización y bienestar.

Desde 1978, tenemos una larga trayectoria de alternancia en el gobierno de distintas fuerzas políticas; tanto en España, CLM, ayuntamientos o incluso en esta Diputación. Siempre de manera pacífica y en virtud del voto de los ciudadanos, porque gracias a la democracia es el conjunto del pueblo español el que decide.

Los ciudadanos ponen y quitan gobiernos, es la fuerza de los votos lo que impera, pero siempre en el marco de respeto absoluto a las leyes, y de manera especial a la Constitución. En esto no caben ni atajos, ni subterfugios.

En estos casi cuarenta años, España ha cambiado mucho. Y los españoles no somos los mismos. Hoy sabemos que más de la mitad de los ciudadanos de nuestro País, han nacido después de 1978. Todos ellos han tenido la fortuna, desde su primer día de vida, de disfrutar en paz y libertad, de este gran país que es España y de este gran espacio de concordia que representan los principios y valores emanados de la Constitución.

Pero, por esta misma razón, es decir, porque más de la mitad de los españoles no la votaran, y por el “desgaste de los materiales” que con el paso del tiempo se produce en toda gran obra, es por lo que creo oportuno que la Constitución sea actualizada.

Ciertamente no es obligatorio, pero a mi juicio, es recomendable, y a ello, no hay que tenerle ningún miedo¡¡.

Si los hombres y las mujeres del 78, mediante el dialogo, fueron capaces de buscar el consenso, el acuerdo, el pacto, estoy convencido de que ahora también podemos hacerlo.

Nadie duda que nuestra sociedad está más preparada que la de entonces y tiene una mayor experiencia de convivencia democrática que en aquellos años que acabábamos de salir de una dictadura terrible. Por tanto, ahora estamos en mejores condiciones para abordar este reto de actualización de la constitución.

Pero, no se trata solo de hacerlo para mantener el consenso, sino para aumentarlo y un espacio más amplio de convivencia pacífica, bienestar y libertad.

Creo que es lo que más conviene a nuestro País si queremos lograr otras tantas décadas tan fructíferas como las que hemos tenido hasta hoy. Creo igualmente, que es lo que nos están pidiendo los ciudadanos más allá de las legítimas diferencias políticas que en cada momento nos separan.

Es evidente, que para esta tarea se necesita voluntad, inteligencia, generosidad y renuncia. Nadie puede pretender como afirmaba nuestro querido Manolo, que la “constitución sea la soñada por cada uno”, esto no es posible, se trata de que sea la Constitución soñada por todos y todas.

Termino ya¡¡¡.

Ahora sin prisas pero sin pausas, el conjunto de las fuerzas políticas deben ponerse manos a la obra. La propia Constitución establece claramente el procedimiento para ello y la demanda está en la calle.

Por suerte, no empezamos desde cero, sabemos cómo se hace, conocemos el método utilizado en el 78, y de nuevo tengo confianza de que es posible que “todos ganemos, todos triunfemos”.

Creo honestamente, que en esto, como para tantas cosas importantes de la vida, podemos aplicarnos los versos de Felipe:

Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo

porque no es lo que importa llegar solo ni pronto,

sino llegar con todos y a tiempo.

Pues de eso se trata, amigos y amigas, de que juntos, entre todos, consigamos una España todavía mejor¡¡¡.

Ojala y mañana tengan un Feliz día de la Constitución.