Cáceres reconoce que tiene muchos clásicos “en cartera” para llevar en escena porque se confiesa un enamorado de estos textos ya que “enfrentarse a un clásico siempre es beber agua fresca y, como decía Borges, para novedades los clásicos. Te obligan a hacer un viaje y hay que vivirlo con honestidad intelectual que es la madre del cordero”, asevera en una entrevista concedida a Europa Press.

El director, que asegura que no quiere dar títulos para que no se “los roben” regresa este año al certamen de Almagro, “que no es un lugar en el mapa” sino en su alma, sin como en los últimos años, pero con un interesante espectáculo que, pese a que ha sido casualidad, se fusiona con la raíz del festival en el sentido de combinar miradas desde distintas orillas del Atlántico pero unidas por una lengua común.

“Creo que ‘Mestiza’ somos todos porque es un espectáculo de ida y vuelta aunque esté centrado en Francisca Pizarro Yupanqui, la hija que el conquistador tuvo con Quispe Sisa —a quien cambiarían el nombre por Inés Huaylas Yupanqui—, la hermana del cacique inca Atahualpa que se la entregó al español para salvar su vida.

Esta niña cuya historia se revive en el epicentro del certamen almagreño se convirtió en la primera noble mestiza del Perú, donde pudo llegar a ser virreina, pero que acabó de vuelta en España y confinada después de que le robaran todos sus títulos y su dinero, de forma que la historia vuelve a mostrar “la historia de una mujer a la que violentan sus derechos”.

Cáceres, que lleva en su cabeza a esta mestiza desde que hace 20 años leyó en un periódico de Argentina sobre ella, aprovecha también el texto para, a partir de las vivencias de la mujer, abordar una temática interesante que a veces se olvida pero que sí se reconoce en el texto: que “lo más triste del exilio es lo que no se puede dejar atrás: la memoria y la lengua”.

Una lengua que, reflexiona el director de escena, acaba siendo “curiosamente” la que termina al final uniendo a todos los hispanohablantes “estemos donde estemos. Un ejemplo claro es que hay términos que se han perdido en España pero sobreviven en Latinoamérica como, por ejemplo, cosas que se dicen en mi pueblo como ‘me duele el celebro’, algo que ya decía en el soneto ‘La noche’ cuando hablaba de ‘habitadora de celebros huecos’, lo que resalta nuestros orígenes conjuntos”.

UNA ENTREVISTA PARA LOGRAR MATERIAL

La dramaturgia de este montaje, que no es un texto histórico aunque todos los detalles que revela de la protagonista son auténticos, parte del invento de un supuesto encuentro con un jovencísimo Tirso de Molina que se va a verla con el objetivo de extraer material con el que escribir una obra sobre ella, aunque “hay quien dice que es imposible ese encuentro, como si el teatro fuera sólo para contar la verdad, olvidando que es un juego y una fantasía”.

Y Tirso ha sido el segundo protagonista elegido porque él es quien escribió la trilogía de los Pizarro, “de forma que es alguien que toca la vida de ellos, y luego tenemos insertos de la Araucana de Alonso de Ercilla… En fin, que hay varias cosas que tienen que ver con la época colonial y lo que ocurrió por entonces”.

NUEVAS MIRADAS

Por otra parte Cáceres, que durante años lleva participando en el Festival Internacional de Almagro dirigiendo varios montajes a la vez e, incluso, siendo jurado del AlmagrOff, aplaude la propuesta de , el director del certamen dramático de incorporar nuevas miradas procedentes de otros países —especialmente Latinoamérica—.

“Me parece importante la llegada de los clásicos procedentes de Latinoamérica a Almagro porque supone incorporar la forma de entenderlos que tenemos los que venimos de allí y eso es lo que enriquece. Por ejemplo, en la provincia de , las improvisaciones que se hacen son en décimas o espinelas con las que se retan siguiendo la misma métrica que ‘La vida es sueño’”, y esos matices se deben ver también aquí, a su juicio.

Por lo que se refiere a la evolución del festival en los últimos años cree que “está siendo fantástica” ya que reconoce que la exdirectora, , “una mujer a la que admiro por su extraordinaria lucidez, ha hecho una gran obra, mientras que este nuevo giro por el que ha apostado Ignacio García ha refrescado el certamen dramático”.

“Es como cuando se poda una planta para que cobre vigor: sigue habiendo lo que había pero aparecen nuevos tallos, aunque al final todo forma parte de una gran familia que es lo que en definitiva somos quienes amamos el teatro y que consideramos Almagro un lugar imprescindible”, confirma.

RETROSPECTIVA EN LA VELETA

Además de presentar su ‘Mestiza’, Cáceres va a participar el lunes —dentro del programa ‘Barroco de ida y vuelta’ en el teatro de La Veleta— en una retrospectiva sobre su trabajo que estará salpicada por su buen hacer en la música y en la que analizará la evolución de su trabajo con Ron Lalá —‘Siglo de Oro, Siglo de Ahora’, ‘En un lugar del Quijote’ y ‘Cervantina’—

Cáceres explica que se proyectarán fragmentos de estas obras pero también hablará de otra que dirigió con Pepa Gamboa para la , ‘Los empeños de una casa’ de una transgresora Sor , entre otros que jalonan su carrera profesional.

De esos títulos, aunque le resulta difícil elegir, su preferido es el Quijote “porque fue lo primero y me obligó a mí desde la dirección a lanzarme a un viaje como si vinieras navegando por un río y de repente te dicen que tienes que cruzar el Mediterráneo. Y fue tanto lo que pasó con la gente, tanto el retorno que recibimos del público, que termina uno comprobando que vale más quilates de los que imaginabas. Fue como un camino perfecto”, concluye.