Es importante reseñar que la carne, proveniente de una cacería, no ha sido comercializada sino preparada para autoconsumo, y no existe constancia documental de que fuera sometida a una inspección veterinaria, según ha informado la Junta en nota de prensa.

Al conocer la autoridad sanitaria competente la existencia de este brote, se inmovilizó la carne y se procedió a analizarla, donde se confirmó la presencia de triquina.

Desde el Gobierno de Castilla-La Mancha han recordado a la población la importancia de seguir los controles veterinarios oficiales, tanto en matanzas populares como cacerías y otros eventos similares, para garantizar la seguridad de los alimentos y que son aptos para consumo humano.