Así se ha manifestado el letrado en la última sesión del juicio que ha celebrado en la Audiencia Provincial y que ha quedado visto para sentencia, sin que el acusado haya querido hacer uso de su derecho a la última palabra.

Con todo ello, para este letrado la declaración de la joven no es tan “coherente y lógica” y “compatible con un hecho real vivido” como han argumentado tanto la fiscal como el abogado de la acusación particular, basándose en la conclusión del informe presentado por el equipo psicosocial.

Ha presentado a su defendido como “un joven trabajador” de la construcción “muy querido en el pueblo” y ha basado su defensa en las declaraciones que la joven ha realizado a lo largo del proceso judicial en la que asegura que no hay tanta “persistencia en los hechos” como alegan las otras partes.

Ha destacado el hecho que en su declaración en la sala aportara como novedades que la segunda relación que mantuvieron ambos comenzó siendo consentida y terminó no siéndolo, y ha apuntado que los testimonio se han escuchado de que su patrocinado era agresivo y bipolar y que había violado a más chicas en la zona donde ella fue agredida sexualmente, “son claramente con intención de desprestigiar a su defendido además de agravar la situación de este”.

Se ha agarrado también al informe del forense, que vio a la joven unas dos horas después de haberse producido los hechos enjuiciados y en el que se afirma que se aprecia una lesión mínima en los genitales y que no hay ninguna señal de violencia física tras la exploración. Además, que no presentaba ningún síntoma de shock traumático.

Ha insistido en la inexistencia del vídeo y no considera, según las declaraciones de los testigos, que la joven acudiera al encuentro coaccionada o en contra de su voluntad, intentando demostrar que era un juego, “estaban de risas” y que ella dijo a los amigos que iba a tener sexo con él.

CONCLUSIÓN DE LA FISCALÍA

Por el contrario, la fiscal ha considerado que todo lo presentado durante el juicio ha corroborado el relato de la denunciante, que ha calificado de “rotundo y contundente”. “Cuenta con sumo detalle de su agresión desde el primer momento y lo mantiene a lo largo de las diversas partes del proceso, no advirtiendo entre ellas fisura alguna”, ha explicado.

Además, ha destacado que ha manifestado durante el proceso ningún odio o algún interés de la víctima en contra del acusado, “más allá del episodio juzgado”.

Una circunstancia que viene corroborada, para la fiscal, en el informe del equipo psicosocial y en el testimonio de la terapeuta del programa regional ‘Contigo’. Además ha considerado “fundamental” el relato de la madre de la joven.

El propio acusado, ha explicado, con las imprecisiones en algunos aspectos de su declaración, ha venido a reforzar esta idea como el porqué tuvo que recurrir a la amenaza del vídeo, porque le insiste en que baje sola o el lugar. “Incurre en contradicciones”, ha concluido

“NO SE ESTÁ JUZGANDO SU VIDA SEXUAL”

Ha tenido que recordar que no se está juzgando la vida sexual de la joven que es “libre para decir sobre su sexualidad”, en alusión a las continuas referencias por parte de la defensa a los encuentros sexuales previos que hubo con anterioridad entre ambos. Y ha concluido que no cabe duda que el acusado “se valió de la fuerza e intimidación para doblegar a la joven”.

Por todo ello ha mantenido que los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual, por el cual pide una pena de 10 años de cárcel y otro de amenazas por el que ha solicitado una pena de año y medio de prisión.

Además, ha solicitado una prohibición de acercamiento o comunicación a menos de 200 metros de la joven por tiempo de 17 años y medio y una indemnización de 6.000 euros por el trastorno de estrés agudo producido más la cantidad de 6.000 euros por el daño moral.

ACUSACIÓN PARTICULAR

Para la acusación particular, que se ha expresado en similares términos a los de la fiscal en relación a la declaración de la joven, es fundamental el análisis de si se ha violentado o no la libertad de la joven.

Así, considera que qué no exista el video, tal como mantiene el acusado y que “da igual” ya que, ha explicado, que la manifestación de que existía y la amenaza de hacerlo público “es suficiente para cercenar la voluntad de la víctima”. Además que no hubiera violencia en la penetración, tal y como se desprende del informe forense, no “desvirtúa la intimidación”.

Los hechos están corroborados por la declaración de la joven, ha afirmado el letrado, que ha añadido que “ha sido lineal desde primer momento y no ha variado ni una ápice desde el principio”, destacando su actitud en la sala durante su declaración en la que rompió a llorar cuando se le preguntó por determinada circunstancias.

Ha hecho mención al “ambiente hostil” hacia su clienta “por cantidad de público asistente a favor de su agresor” y ha mantenido su petición de prisión a 12 años por el delito de agresión sexual y tres años por el de amenazas, además de 15.000 euros de indemnización.