Esa instalación, apunta en nota de prensa, por un procedimiento térmico denominado pirolisis —una variante de la incineración de residuos— recuperaría el 69% del peso de los neumáticos fuera de uso con componentes de los mismos que serían subproductos: negro de humo, hidrocarburos y acero, pero incineraría el 31% restante, con “importantes emisiones” a la atmósfera.

En este sentido, señala que el destino de los hidrocarburos sería su utilización como carburantes o combustibles. “Ese tipo de instalaciones son susceptibles de sufrir accidentes como incendios y explosiones, y suponen una tecnología no madura con grandes fracasos en proyectos fallidos en todo el mundo”, según añade.

Finalmente, los ecologistas apuntan que al no haberse sometido el proyecto a información pública se ha “hurtado” a la ciudadanía el proceso de participación pública.