La educación y las dificultades que tienen los jóvenes para acceder al mercado de trabajo en la actualidad han centrado las intervenciones y las preguntas del primer debate que, organizado por la Diputación de , se ha llevado a cabo en el campus universitario de la capital en el marco del Foro de Juventud bajo el título “El futuro de los jóvenes”. El encuentro ha contado con la participación de la diputada nacional , la diputada en la Asamblea de Madrid y el presidente del de , , todo ellos moderados por el periodista .

La diputada nacional Patricia Hernández ha afirmado que la condición social no debe determinar los resultados académicos y que el esfuerzo de los padres debe ir acompañado de un sistema de becas justo. La educación pública, según ha precisado, ha difuminado las clases sociales a la hora del éxito académico y la posibilidad de poder competir con otros que vienen de otro origen social en el mercado laboral.

Ha lamentado que cuando ha escaseado el empleo formado, se ha decidido que algunos deben dejar de competir, “y no se eligen a los que menos capacidades tienen, sino a los que no poseen recursos”.

La diputada en la asamblea de Madrid Tania Sánchez ha querido dejar claro que hace falta una segunda transición democrática. Ha explicado que la educación, la cultura y los medios de comunicación nos enseñan cómo hay que pensar y parece que se ha olvidado que la educación sirve para construir un modelo de sociedad acorde con la calidad de los resultados, con el objetivo del trabajo y con los niveles de formación, por lo que cree que la reforma educativa sólo se hace con la intención de cambiar la sociedad del país.

Considera igualmente Tania Sánchez que la Universidad tiene que seguir siendo un espacio de debate, de crítica y de formación porque es un derecho fundamental y un elemento básico para la formación de las sociedades, y en ningún caso se tiene que entender como un servicio. Considera, además, que “la educación tiene que ser laica y pública cien por cien”.

Ricardo Ibarra ha insistido en la inestabilidad que preside la reforma educativa “porque no hay ningún pacto”. Y también ha incidido que no se ha contado con la comunidad educativa, “que es muy plural”. Según ha dicho, se parte de una ausencia absoluta de análisis y de debate y ha afirmado que no tienen claro qué deben cambiar y mejorar. Ha criticado la necesidad de que aumente el peso de la religión y la decisión de acabar con educación para la ciudadanía, “asignatura que se ha vendido como que se ha intentado inculcar ideas radicales”. Ha lamentado también que han acabado con el peso que tienen los consejos escolares, los rectores y la comunidad educativa en el día a día de los centros.

Con respecto al paro juvenil Ibarra considera que hay que reivindicar más, protestar más y exigir lo que se les ha prometido a los jóvenes, “porque nosotros hemos cumplido formándonos”. Ha matizado que la precariedad en el trabajo juvenil no es nueva, sino que viene desde la década de los 90, pero entonces, a su juicio, el tejido social protegía a los jóvenes, que han sido los primeros en ser excluidos por la crisis.

Piensa Ibarra que hay que reivindicar más, pero que los jóvenes no deben ser los únicos que salgan a las calles. Ha concluido diciendo que la apatía que hay en la sociedad porque parece que tiene más peso la mayoría silenciosa constituye un peligro en sí, porque cuando la gente deja de confiar en los canales de participación y en la democracia surgen “cosas muy peligrosas” que estamos viendo en otros países europeos.

Tania Sánchez se ha preguntado, a este respecto, por qué la mitad de los jóvenes están en paro en nuestro país cuando las empresas del siguen sacado beneficios. “Esto no es una crisis es una estafa”, ha sentenciado para comentar, a continuación, que el problema es cómo las élites de determinadas estructuras de poder han hecho una alianza con la banca y las empresas que han permitido que este país viva del turismo y del ladrillo desde 1996, cuando el Gobierno comenzó a liberalizar el suelo que generó riqueza momentáneas y amplios mercados de precarización. Sánchez cree que “o se empieza a construir un modelo de país y se cambia el sistema para que proporcione bienestar a la mayoría de sus gentes, o seguiremos sin tener trabajo”.

Patricia Hernández ha introducido otro segmento de jóvenes que también están en el paro, los no formados. Son aquellos, atendiendo a su explicación, que abandonaron el sistema educativo llamados por la burbuja inmobiliaria y unos sueldos generosos, y que se endeudaron y pensaron que esto era para siempre, “porque así nos lo decían”. Sin embargo, fueron los primeros que sufrieron la recesión y no han podido volver al sistema educativo. Y luego están -ha añadido- los otros jóvenes que hicieron carreras y máster y no encuentran su primera experiencia laboral. “Muchos jóvenes ya saben que no van a cobrar la pensión máxima y esto es gravísimo, el 80 por ciento de los jóvenes de menos de 30 años viven en casa de sus padres. No saben cuándo van a empezar en poder planificar su vida”, ha concluido la diputada nacional.

Con respecto al acceso a la vivienda y la emancipación los tres intervinientes han coincidido en afirmar que se trata de una meta de difícil consecución en la actualidad para la práctica totalidad de los jóvenes porque el sistema que impera en nuestro país no se lo permite. De ahí que se haya producido una salida masiva a otros países, lo que consideran lamentable.