Barreda agradece a Francisco Nieva y a Antonio López que ejerzan de “manchegos universales”
“Llevan La Mancha en el corazón y presumen de ella por donde van”, afirmó el presidente sobre los dos manchegos Medallas de Oro de la Región
El presidente de Castilla-La Mancha asistió a la inauguración de dos de las calles Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) que han cambiado su nombre con motivo de la Ley de Memoria Histórica: las dedicadas al escritor valdepeñero Francisco Nieva y al pintor de Tomelloso Antonio López.
El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, agradeció hoy al escritor valdepeñero Francisco Nieva y al pintor de Tomelloso Antonio López que ejerzan de “manchegos universales” y que se sientan orgullosos de una tierra que, afirmó, “se está dando a conocer a través de sus hombres y mujeres más ilustres”.
“Cuanto más de Valdepeñas y de Tomelloso, más universales son”, declaró el presidente, que destacó las “raíces profundas” de ambos artistas que son las que, precisamente, les anclan a un paisaje “que también es universal”.
Barreda, que realizó estas declaraciones en el transcurso del acto de inauguración de las dos nuevas calles de Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) que a partir de ahora llevarán el nombre de Francisco Nieva y Antonio López, quiso trasladar la satisfacción que le produce el que ambos artistas manchegos “se sientan de los nuestros” y que “lleven La Mancha en el corazón exhibiéndola allá por donde van”.
“Tanto Francisco Nieva como Antonio López ponen su nombre y su prestigio al servicio de La Mancha”, insistió el presidente, que aseguró estar muy orgulloso de que esta tierra “mágica y maravillosa” dé como parte de sus frutos el genio de personas como estos dos ilustres artistas.
Barreda quiso trasladar a los presentes el afecto y la admiración que siente por Nieva y López y destacó la importancia de que sean sus propios paisanos los que les dediquen un reconocimiento ya que, en su opinión, “esto es una señal de madurez” que confirma que en La Mancha la gente es profeta en su tierra.
“Es muy importante que una sociedad valore a los suyos, desterrando costumbres de envidias y desprecio hacia los propios vecinos como si siempre lo bueno tuviera que venir de fuera”, aseveró Barreda, que aprovechó para felicitar a toda la Corporación municipal de Bolaños de Calatrava por haber aprobado por unanimidad el nuevo nombre de las dos calles ya que reconocer a los nuestros, merece que haya consenso y unidad.
En este sentido, el presidente indicó que el acuerdo logrado en torno al nombramiento de las dos calles dedicadas a Francisco Nieva y Antonio López pone de manifiesto la estabilidad existente en un momento que contrasta con el que tuvo que atravesar la sociedad española y castellano-manchega en otra época marcada por los enfrentamientos fraticidas.
“La sociedad antes estaba acostumbrada a los traumas, a la inestabilidad política y social, y había calles que podían cambiar de nombre hasta cinco veces en un periodo muy corto de tiempo”, recordó el presidente, que destacó el importante papel de la Constitución española de 1978 para terminar con una situación que finalmente ha dado paso “al momento más largo en democracia y libertad”.
Ilusionados por el reconocimiento
Por su parte, Francisco Nieva aseguró estar muy orgulloso de que una calle de Bolaños de Calatrava lleve su nombre y afirmó sentirse tan satisfecho “como si se tratara del premio Príncipe de Asturias” porque, insistió, el reconocimiento de los propios paisanos “nos consagra como manchegos universales”.
El pintor Antonio López agradeció el homenaje y reconoció que le hace mucha ilusión que Bolaños de Calatrava ponga su nombre a una de sus calles.
Finalmente, el alcalde de Bolaños, Eduardo del Valle, aseguró que Bolaños celebra con la inauguración de estas dos nuevas calles un día “muy especial” que viene a completar un círculo dedicado a homenajear a personas de Bolaños y manchegos ilustres ofreciéndoles “el reconocimiento más sincero que podemos hacer para que se queden para siempre en nuestra memoria”.
Las calles del municipio dedicadas al escritor valdepeñero Francisco Nieva y al pintor de Tomelloso Antonio López han cambiado su nombre con motivo de la Ley de Memoria Histórica. De esta forma, la hasta ahora calle Muñoz Grandes pasará a denominarse Francisco Nieva, mientras que la anterior calle del Capitán Cortés se convertirá en la calle del Pintor Antonio López.
Ambas son consecuencia de la aplicación en el municipio de la Ley de Memoria Histórica, marco normativo que se está aprovechando para sustituir los vestigios franquistas en las designaciones de las vías durante la dictadura.
Así, se están recuperando los nombres que figuraban antes del año 36 o, como en este caso, se reemplazan las anteriores referencias por nombres de personas notables del mundo de la cultura, de la medicina o de la educación.
Se trata del último de los homenajes que celebra el municipio por este motivo ya que con anterioridad se han hecho actos de reconocimiento a personalidades municipales a las que también se ha dedicado una calle, como al estadista y escritor José Aranda, o a los médicos del pueblo Francisco Gómez y Juan Torres, entre otros.
Francisco Nieva
Francisco Nieva nació en Valdepeñas (Ciudad Real) el 29 de diciembre de 1924. Ya desde 1949 había escrito teatro, pero sólo empezó a estrenarlo y publicarlo a partir de 1971. Su producción teatral le ha valido el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones (1980 y 1992) y se halla hoy reunida en los dos volúmenes de su ‘Teatro completo’ (1991).
Ha tenido además una relevante actividad como ensayista y articulista. En el año 1986 la Real Academia Española eligió a Nieva para la plaza de número vacante por el fallecimiento de Antonio Tovar, de la que tomó posesión en 1990.
El conjunto de la obra literaria de Nieva obtuvo en 1992 el Premio Príncipe de Asturias de las letras y el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Literatura Dramática.
Antonio López
Antonio López García nació en la localidad ciudadrealeña de Tomelloso el 6 de enero de 1936, unos meses antes del inicio de la Guerra Civil. Su temprana vocación por el dibujo, así como la influencia de su tío, el pintor Antonio López Torres, conformaron su decisión de dedicarse a la pintura.
En 1949 se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de bellas Artes de San Fernando, coincidiendo allí con diversos artistas, como Enrique Gran, Amalia Avia y Lucio Muñoz, con los que conformó lo que se ha venido a llamar Escuela Madrileña.
En 1955 y gracias a una beca viajó a Italia, donde conoció de primera mano la pintura italiana del Renacimiento. Comenzó a revalorizar la pintura clásica española y tras terminar los estudios realizó sus primeras exposiciones individuales en Madrid. Desde 1965 y hasta 1969 fue profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
Antonio López y Francisco Nieva han recibido la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha.








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