García-Rodero, que este 14 de noviembre va a ser la primera doctora honoris causa de la (UCLM), fue la primera profesional de la fotografía española —no lo había sido ningún hombre ni mujer antes— en entrar en Magnun que, aunque desde su fundación contó con mujeres, hasta hace no mucho sólo contaba con dos fotógrafas, la propia Cristina y Susan Miseilas.

“Parece que ahora los hombres de Magnum se han dado cuenta de que hay en la fotografía mujeres con una capacidad y formación increíbles que ofrecen una forma de expresión muy interesante”, ha señalado antes de participar en un encuentro con alumnos en la , al tiempo que ha recordado que en la actualidad ella es la única española miembro, aunque han pasado algunos de los cuatro filtros , “una mujer muy creativa”, y Lúa , “una mujer con garra y fuerza que es un diamante en bruto, pura sinceridad”. “Ojalá se queden las dos”, ha deseado.

MÁS MUJERES HONORIS CAUSA

Asimismo, la internacional fotógrafa nacida en ha agradecido convertirse en la primera doctora honoris causa de la UCLM y lo ha considerado “una sorpresa” porque no sabía que era la primera mujer, deseando no ser la última sino que haya muchas más. “Ya toca porque llevamos retraso. Hay muchas mujeres muy capaces en el arte, en la fotografía y donde sea”, ha apostillado.

Cristina García Rodero ha destacado que lo más importante en la vida es hacer lo que uno quiere. “Por eso siempre digo que, cuando se escoja un trabajo, sea el que le guste porque van a pasar tantas horas haciéndolo que si no te gusta es un sufrimiento y ya está bien de sufrir. Si te gusta se convierte en parte de tu vida y pasa el tiempo sin darte cuenta, no notas que es un trabajo. Estás muy llena y yo he sido muy afortunada. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?”, ha explicado.

No obstante, ha reconocido que el camino para llegar a tener la proyección y la trayectoria que tiene no ha sido fácil sino “muy duro, con mucha carretera y no había apenas donde formarte”. Sin embargo, ha señalado que también ha tenido muchas cosas buenas “como que llegabas a un pueblo y eras el primer fotógrafo, de forma que disfrutabas de la hospitalidad de la gente”.

Algo que, ha lamentado la fotógrafa, se ha perdido debido a que ahora hay miles de teléfonos y de cámaras que dificultan el trabajo y que hacen que esas fiestas —que ella retrató en su proyecto España Oculta durante 15 años— sean más ricas y multitudinarias a costa de perder “esa intimidad que antes tenían y que permitía vivirlas de verdad”. “Ahora son tan invadidas que cuesta que los propios del pueblo las celebren como debería ser”, ha añadido.

PROYECTOS EN MARCHA

Cuestionada por los proyectos que tiene en marcha, ha asegurado que son muchos, ya que como trabaja con rituales y festivales que tienen fecha fija, el resto del año desarrolla otros como ‘Entre el cielo y la tierra’, que versa sobre la espiritualidad y la carnalidad, otros sobre agua, fuego, Carnaval, máscara, India y América, además de ‘Ángeles y demonios’, una serie “que empezó siendo sólo de angelitos y veremos si no se incorpora alguien más”.

García Rodero, que ha dicho que quiere trabajar hasta que la cabeza y el cuerpo le funcionen, ha destacado que su objetivo es dejar una buena obra que a ella le haya servido para ser feliz, descubrir sitios e investigar, “y compartirla con los demás porque trabajar para ti solo no sirve para nada”.

Finalmente, la fotógrafa, que ha dicho que no esperaba tanto cariño de su tierra y que eso la hace querer volver aún más, ha asegurado que de su trayectoria se quedaría con la lucha por la búsqueda, por iniciar un camino que no sabes dónde te va a llevar.

“La meta, cuando llegas, se diluye. Todo lo importante es lo que has vivido antes de llegar, todo lo que has aprendido y las nuevas rutas de investigación que te van enriqueciendo y que, a veces, te hacen incluso cambiar el proyecto inicial” ha concluido Cristina García Rodero.

Por su parte, el rector de la UCLM , Miguel Ángel Collado, ha agradecido la disponibilidad mostrada por Cristina García Rodero para saldar esa deuda histórica de la institución académica, que no contaba con ninguna mujer entre sus honoris causa. “Y ahora contamos con un referente mundial en su disciplina como es Cristina”, ha apuntado.